Agente 007: «Con licencia para matar»

“El bikini utilizado por la actriz Ursula Andress en la película ‘El Doctor No’, será subastado por 500.000 euros”. Es una noticia que podría perderse entre las numerosas notas de farándula y entretenimiento que circulan por las redes sociales; sin embargo, nos sirve como introducción oportuna para referirnos al protagonista principal de esa famosa cinta sobre espionaje internacional, porque Sean Connery ha fallecido, lamentablemente.

Sean Connery nació el 25 de agosto de 1930 en Edimburgo, Escocia, Reino Unido. Fue el James Bond más convincente de la serie creada por el escritor británico Ian Fleming. 

‘El Doctor No’ fue filmada en 1962. Connery tenía 32 años y para él comenzó una era de éxitos conformada por ‘Desde Rusia con amor’ (1963), ‘Goldfinger’ (1964), ‘Operación Trueno’ (1965), ‘Solo se vive dos veces’ (1967), ‘Diamantes para la eternidad’ (1971) y ‘Nunca digas nunca jamás’ (1983). Hay artistas de cine que marcan épocas por sus caracterizaciones magistrales. En el caso de Sean Connery su nombre de pila compitió en forma desventajosa con el de James Bond, el famoso agente secreto “al servicio de su majestad”. Esos actores generalmente terminan atrapados por los personajes que han encarnado. Sin embargo, con Sean Connery no ocurrió así. 

Pensábamos, hace años, qué iba a ser de la vida profesional de este actor cuando ya no pudiera ser el Agente 007, “con licencia para matar”. Pero pasó esa época fantástica y el más carismático de los agentes secretos se deslizó con facilidad hacia otras facetas del cine y por eso lo vimos exitoso en películas dramáticas, siempre seguido de cerca por sus admiradores. 

Sean Connery no permitió ser encasillado como el galán irresistible que “arrasaba” con las “Chicas Bond”. En cambio, lo admiramos en papeles tan disímiles como el fraile Guillermo de Baskerville en el filme ‘El nombre de la rosa’ (1986), basado en la novela del semiólogo y escritor italiano Umberto Eco. También como el aventurero Henry Jones en la película ‘Indiana Jones y la última cruzada’, (1989).

Los admiradores de Sean Connery vimos envejecer al actor a través de películas que en nada reflejaban su apostura de lejanos días. Pero su recia personalidad se filtró por los resquicios del tiempo y logró aflorar en sus últimas apariciones en la escena. 

El gobierno británico concedió a Connery el grado de Knight Bachelor y el título de Sir “como el personaje que interpretó la esencia británica y la proyectó hacia el mundo”.