Análisis de la baja productividad

La situación que ha vivido Villanueva en relación a su baja al menor grado de la productividad y de la competitividad en el sector agropecuario, que era su fortaleza más importante en su desarrollo y en su crecimiento económico, es urgente analizar.

Este sector en las décadas de los 50, 60, 70, 80 y mediados de los 90 aportaba el 70% de su PIB Municipal, el otro 30% lo aportaba el comercio, pero hoy escasamente contribuye con el 1% de dicho Producto Interno Bruto, lo que ha venido generando una crisis total del sector agrícola y ganadero. Villanueva en los últimos 15 años se ha venido sumiendo en la más profunda caída de su economía con un desempleo alarmante por encima de los dos dígitos y con una pobreza como nunca antes la había mostrado que desdice de las cifras del Dane que indica que dicha pobreza para el municipio está en el orden del 15%.

La economía política –que es cuando se presentan proyectos bien sustentados y que cuentan con el apoyo y el encadenamiento del sector político, jalonan el desarrollo del municipio– se basaba siempre en el peso de cada economía que incidía en el desarrollo del país o de una región de la patria. ¿Cuál era el peso de la economía villanuevera? Por tantas décadas ese peso lo lideraba y ostentaba el sector agrícola y ganadero. En esa época la economía era cerrada y no abierta como es hoy en el mundo global en que nos movemos.

Pero, ¿qué análisis podemos concluir de la baja productividad? Desde mediados de la década de los 90, vino el estancamiento del sector agropecuario y por ende el decrecimiento económico. Anteriormente en Villanueva se cimentaba un liderazgo monolítico, que fue exitoso en esa economía política y por ello se convirtió en el centro de la política y de la economía. Nuestro municipio era la despensa agrícola del sur de La guajira, incluido el norte del departamento del Cesar. Desde mediados de los 90, el liderazgo monolítico, cambió por un liderazgo pluralista auspiciado con la reforma política de la nueva Constitución y ahí fue troya: Surgieron los seudo dirigentes de toda especie y los espirales de rezago de esos liderazgos monolíticos y vino el caos donde todo mundo se ha creído líder y más aún dirigentes. Y entonces en Villanueva con esas falsas utopías se patentizó el chisme y las conserjes, aupado por doña envidia y en ese sentido, más la violencia que se vivió en una época sombría ha tocado fondo y el gran damnificado ha sido el alicaído sector agropecuario, la base de la economía primaria y de ahí los resultados pasmosos negativos en los renglones de la agricultura y de la ganadería, con el detonador de una mala política nacional en este sector. Aunado a que los últimos alcaldes les faltó voluntad política, con el debido respeto que se merecen, para meterle la mano al campo.

Proyectos productivos como la renovación de cultivos, siembra de yuca, transferencia de tecnología, mercadeo y comercialización de productos agropecuarios, maquinaria y equipos fue lo que trató de jalonar con una buena gestión el saliente alcalde municipal, el zootecnista Luis Alberto Baquero Daza, aunado al mejoramiento de las vías terciarias y la presentación de proyectos de placas huellas, donde se están invirtiendo recursos por el orden de los ($10 mil millones de pesos) y otra obra también de placa huella para la vida El Eneal, que logró conseguir con Ocad Paz por valor de 5 mil 100 millones de pesos en la parte plana, que la dejó lista para que el actual alcalde la inicie, junto con electrificación rural, para de esta manera en conjunto, aplicarle reingeniería a la economía primaria del municipio, para volver a poner a soñar al campo y volverlo nuevamente productivo y rentable. Villanueva cuenta con excelentes suelos y todos los pisos térmicos para reactivar dicho sector primario de la economía Villanuevera.