Ángel Peláez, el peluquero inolvidable

El miércoles 19 de junio fue una fecha triste, melancólica pero también llena de alborozos en el reino celestial. Ese día la iglesia Santo Tomás de Villanueva colmada de feligreses le daba el último adiós a Ángel Peláez Contreras, el peluquero inolvidable de este pueblo hermoso que por décadas ejerció esta profesión, heredada de su padre Francisco, con decoro y gallardía.

Yo fui uno de sus clientes que en mi juventud iba asiduamente a peluquearme con Ángel Peláez, quien siempre lo recibía a uno con una sonrisa amable y afable de cómo estaba constituida su personalidad en su devenir histórico.

Eucaristía que fue conducida por Monseñor Oscar José Vélez Isaza, obispo de la Diócesis de Valledupar y más de 12 sacerdotes, quienes acompañaron en esta misa a su hermano Iván Peláez Manjarrez, párroco de Villanueva e hijo de Ángel Peláez Contreras. A pesar de la tristeza y del dolor por la partida de nuestro amigo Ángel, quien fue a reunirse con el rey celestial Jesucristo a sus 88 años de edad, se sentía una paz en la feligresía en la iglesia Santo Tomás. Monseñor Oscar José Vélez Isaza como apóstol de Cristo ofició una eucaristía llena de sentimientos y del amor a nuestro Señor para que Ángel Peláez fuera recibido en el seno de Abraham con alborozo y cánticos celestiales.

Las palabras del sacerdote Iván Peláez, entrecortadas por la tristeza y el dolor por la partida de su papá, quien con lágrimas le daba las gracias a Monseñor Oscar José Vélez por la eucaristía y a sus hermanos sacerdotes por la solidaridad con él y su familia en estos momentos duros por la muerte de su padre.

Y lo expresaba que el día martes cuando falleció, observaba la diversidad de las flores que llegaban a la funeraria y a su residencia como signo de solidaridad y de condolencias y esa misma diversidad la sentía hoy miércoles en su parroquia entre niños, estudiantes, hermanos del Santísimo, adultos, jóvenes, Legionarios y Catecúmenos, lo que la daba una alegría porque significaba la diversidad de personas que seguían a Cristo nuestro Señor y que hemos dado el fruto ante Dios. Lo expresaba con orgullo que así como Jesús fue el hijo del carpintero, yo soy el hijo del peluquero, y entre lágrimas recordaba las palabras de su papá que le decía que había que ser valientes y guerreros ante la adversidad.

Ángel Peláez Contreras fue un hombre sencillo y trabajador. Producto de esa laboriosidad educó a sus hijos con esmero y ante todo con rectitud moral y transparencia en todos los actos de su vida. Su hijo, el sacerdote Iván Peláez, es el mejor fruto de ello, del hogar que conformó con Marina Manjarrez, quien lo recibe ahora con ese amor que siempre se tuvieron en la vida terrenal. Yenis, licenciada en matemáticas; Luz Marina también licenciada en el área de la educación; Badel, profesional del sector educativo; Elkin, hermano del Santísimo y servidor de Cristo en la iglesia; Efrén operario en el Cerrejón; Eliana, contadora pública y Alfonso, quien a pesar de no ser hijo de Ángel, lo crió como tal y ahí estaba en la iglesia llorando a su papá.

Se nos fue el amigo Ángel Peláez Contreras, el peluquero inolvidable de Villanueva, quien dejó una estela de buenos recuerdos, de persona honorable, servicial, honesta y noble en todo el sentido de la palabra, quien hizo camino al andar construyendo sueños con sus hijos para dejar bases sólidas en la comunidad villanuevera.

Hoy brilla para él la luz perpetua y se convierte en el consejero espiritual de su familia. Un ángel más que llega al cielo a dar testimonio de amor al prójimo.