Apelativos intimidatorios

Sardanápalo, Asurbanipal, Nabucodonosor, Tutankamon y Urganda la simpar, tuvieron que ser mandatarios impíos.

Eran los tiempos del código de Hammurabi y lo aplicaban sin compasión hasta el punto de vista que en la huida de los israelitas de Egipto, al faraón se le mudó el corazón, según la historia sagrada y de no haber sido por las habilidades de Moisés y de su hermano Aarón en el mar rojo, a todos los hubiese exterminado. Con estos nombres en la antigüedad posiblemente los soberanos amedrentaban a sus súbditos, con el trascurso del tiempo quedaron relegados y fueron reemplazados por otros no muy halagadores. Tiburcio, Toribio y Torcuato fueron muy comunes en las cortes y eran pasajeros, pero posteriormente resultaron bufonicos y conflictivos para el circulo estudiantil. Por lo que Tiburcio cambió su nombre a través de un complicado procedimiento notarial, porque en la parroquia de su jurisdicción le dijeron que tenía que traer tres plantas medicinales para conjurarlo, tres testigos con nombres similares y pagar el estipendio, conforme a la tasa de cambio actual conservando el poder adquisitivo sujeto a la apertura y a la globalización de la economía.

Toribio contó con mejor suerte, por lo que el maestro de la escuela tomó la determinación de admitirlo cambiando su nombre por tiberio, que además de haber sido emperador era más aceptable en el círculo estudiantil. El caso de Torcuato se complicó; en la parroquia no se encontró la partida de nacimiento ni el registro notarial de donde fue excluido por obsoleto y el maestro para aceptarlo le exigió traer tres testigos con nombres similares, recorrió los 4 puntos coordínales hasta que por el oriente aparecieron: Melchor, Gaspar y Baltazar, que no eran los magos enviados por Herodes, sino unos desertores de las mil y una noche y terminaron buscando el cuarto testigo intentando buscar a Ricardo Corazón de León sin éxito, hasta que en forma accidental encontraron a Putifar, que fue aceptado como tal, al final fue admitido sin reserva cancelando los gastos correspondientes con el nombre del Carlos Cuatro Cuadrado, asegurando que su descendencia sería designada conforme a la adaptación y trascurso del tiempo y a la evolución de la etimología.

La actualización de nombres también hace parte de la adaptación a los tiempos actuales, la modernización a las nuevas generaciones en las cortes optar por nombres modernos como Felipe El Hermoso, este breve relato con algo de inventiva y ficción amables con tertulio, forma parte de la variabilidad y la diversidad para hacer ameno su entretenimiento y participación en los hábitos de lecturas de este diario. Porque entre más diversidad haya en un sistema llámese ecológico o literario, su equilibrio será más estable y productivo.