Apetito al bolsillo público

Lo público es de interés general para bien de todos, no de interés personal del bolsillo; por lo cual debe haber controles normativos (reglas de conducta) para que haya desgano en las tentaciones de los Recursos Públicos. Dice la Constitución Nacional las apropiaciones de lo público deben contener la totalidad de los gastos que el Estado pretenda realizar durante la vigencia fiscal respectiva. El patrimonio público debe ser para gastos públicos, para inversión social, para el mejoramiento de la calidad de vida de la población; son finalidades sociales del Estado y será objetivo de sus actividades la solución de las necesidades insatisfechas de salud, educación y saneamiento básico para todos los efectos en Planes y Presupuesto de la Nación y de las Entidades Territoriales (municipios, departamentos y distritos).

Lo público tendrá prioridad a cualquiera otra asignación, debe ser de la moral social y de las buenas costumbres; no puede tener el deseo desaforado de interés particular con válvulas de escape y bolsillo roto.

La economía colombiana en déficit fiscal no crece por que está ahogada en un mar de impuestos, mermeladas, despilfarro del gasto público y poca inversión social; la corrupción daña el bolsillo público. Hay una anécdota muy representativa, donde el Quijote de la Mancha le dijo a Sancho Panza: “Si vas a ocupar un cargo público tiene que ser con desgano a los recursos públicos y con ganas de trabajar por el interés general para bien de todos”.

Sin la intervención y la debilidad de los organismos de control (Contraloría y Ministerio Público), asociada con la resignación social (dejar hacer, dejar pasar); se puede decir que se siguen desangrando el patrimonio público del país que es de todos. El pueblo reclama lo suyo y si se pellizca el patrimonio público le hará falta a los demás.