Aprendamos a vivir juntos con nuestras diferencias

Muchas personas cuando se enfrentan a una emoción incómoda se vuelven más vulnerables a los impulsos, incluso quienes tratan de racionalizar la situación suelen quedarse en un nivel superficial de análisis que poco valor tiene como brújula, por ello hay que explorar la importancia de aprender a conversar con nuestra mente y entendernos. Todos somos guajiros, el momento nos obliga a estar unidos, ahora más que nunca.

Cuando nos hallamos ante una situación incómoda, tendemos a reaccionar siguiendo nuestros impulsos, sin embargo, si aprendemos a conversar con nuestra mente, lograremos descubrir qué nos hace pensar y sentirnos así. El poder es un recurso escaso y como tal quienes tienen la oportunidad de ostentarlo pueden caer en la tentación de darle un uso perverso, manifestado en ocultar información o actuar en contra de los partícipes del proceso. 

Descubrir al otro tiene una doble misión, una es enseñarnos la diversidad de la especie y la otra contribuir a una toma de conciencia de las semejanzas y la interdependencia entre las personas, para todo esto, tenemos que tener en cuenta que el descubrimiento del otro pasa de manera ineludible por el descubrimiento de uno mismo, la egolatría es un mal compañero.

Para poder alcanzar una convivencia pacífica y conocer a los demás es importante desarrollar una serie de valores y actitudes como el autoconocimiento, la autoestima y el desarrollo de la empatía, en definitiva, aprender a compartir y trabajar por un bien común, reconociendo a los demás como diferentes en características personales, pero iguales en derechos.

La caída de la reputación de un líder (gobernante, dirigente, líder) no se debe a un ineficiente desarrollo de sus capacidades sino a un uso inadecuado del poder, a medida que se crece y se evoluciona, se necesita gobernar con un elevado profesionalismo, lo cierto es que son pocas las personas que saben gobernar con la altura y el rigor necesario, debido a que el mundo se está especializando cada vez más y se olvida de la tarea generalista de la dirección a seguir y aquellas personas que no saben esta tarea suelen utilizar el poder coactivo, aunque puede ser cierto que en muchos casos vence la complejidad, la verdad es que la persona que utiliza el poder de esta manera no convence al resto de la colectividad y no genera la autoridad necesaria para el buen desarrollo de la misma. 

La causa de su escasez tiene que ver con el ejercicio del poder en sí mismo y sus motivaciones extrínsecas, es decir, al ser el poder una motivación que viene de afuera, parecida al dinero, los elegidos o la personas que han sido escogidas por los gobernantes de turno para ostentar un cargo con poder, siempre tienen la tentación de perpetuarse en él, bien porque les resulta cómodo y atractivo o porque pueden irse corrompiendo en su ejercicio y necesitan seguir ejerciéndolo para encubrir sus actos. 

Las personas que reciben el poder tienen doble obligación, la primera estar dispuestos a recibirlo y la segunda saberlo ejercer, para ello debe conocer las virtudes y hábitos de un buen gobernante, olvidamos nuestras propias limitaciones humanas que son la inteligencia y la voluntad, no tenemos una sabiduría ilimitada y además nuestra voluntad está limitada por nuestras emociones, nuestros sesgos y nuestras preferencias personales, llegó la hora de reflexionar, ante esta “arrodillada” en que nos tiene la pandemia Covid-19 o coronavirus, todos tenemos una grado de responsabilidad de la postración en que está La Guajira y todos tenemos el deber de unirnos, por su rescate, para volver a generar la confianza que los guajiros y la Nación exigen…