Arrancó cuatrenio reivindicatorio de La Guajira

Con la alborada de la tercera década del siglo XXI, ha despertado en los guajiros el aletargado optimismo y la esperanza cierta de un proceso reivindicatorio a partir del pasado primero de enero con la posesión de nuestro “gobernador del Cambio”, Nemesio Roys Garzón.

Consciente es, como nosotros sus gobernados, que el camino administrativo a transitar en estos cuatro años no está adornado con rosas por la calamitosa situación en que recibe a un Departamento descuadernado en todos los sectores. Ese fue el reto que él voluntariamente quiso afrontar desde el momento que decidió ser candidato y con denuedo y serias propuestas conquistar el primer cargo regional.

Arduo es realizar el ideal del joven noble con Roys Gazón; pero con capacidad, transparencia, eficacia y aunando esfuerzos se asciende y en la cima se respira aire puro y se contempla nuevo horizonte, el que los guajiros hemos venido buscando con anhelo y esperando con afán. Con el diáfano resultado del 27 de octubre, no tanto triunfó Nemesio, sino por primera vez ganó La Guajira.

El pueblo depositó su confianza en ‘Neme’ eligiéndolo con una abrumadora votación sin precedentes, con la convicción que no lo va a defraudar. A sabiendas de su gran compromiso ha invocado un pacto con los estamentos sociales que con acierto ha denominado ‘Unidad por el Cambio de La Guajira’, y a fe que sorprendió cuando en su sensata intervención en la emblemática Plaza de Padilla después del protocolario acto de posesión ante la presidenta de la Asamblea, Oriana Zambrano enfatizó: “La campaña terminó el 27 de octubre, ahora debemos estar en una misma dirección, trabajando por esta que es nuestra tierra”. Y para logar ese sano propósito, ante la nutrida presencia de quienes lo acompañamos, propuso un pacto de unión con las fuerzas armadas que operan en el Departamento, haciéndoles entrega simbólica de esa unión y colaboración a los comandantes del Ejército, Policía y Dirección Marítima; igual compromiso de unidad y responsabilidad hizo con los 11 integrantes de la Asamblea, cerrando el círculo con los 15 alcaldes a quienes exhortó a trabajar mancomunadamente durante este cuatrienio.

En medio de ese acto de posesión, impregnado de espontánea solemnidad, el gobernador fue enfático en el mensaje al Gobierno nacional cuando expresó: “El diálogo tiene que cambiar, La Guajira se respeta, no más administración a distancia, no más decisiones que no respondan al poder soberano, porque ahora tenemos una voz que debe ser escuchada”. Y a renglón seguido concluyó: “los guajiros aportamos más regalías que cualquier otra región de Colombia, somos un pueblo orgulloso que tiene mucho que mostrar”. Obvio que solo un profesional de la región con talla nacional y estructurada experiencia, puede expresarse con esa contundencia, humildad y carácter como ningún otro se había atrevido.

Ese significativo acto de posesión de cifradas esperanzas, si tenemos en cuenta que las crisis son preocupantes, pero crean positivas expectativas, se selló con las sentidas palabras pronunciadas por la madre del gobernador del Cambio, Carmen Lonié Garzón Freyle, sinceras palabras subliminales nacidas de lo más profundo de sus sentimientos, cuyo contenido penetró en los corazones de sus paisanos como un bálsamo de amor y confianza, como prenda de garantía de la positiva gestión que adelantará su hijo, que entregó sin egoísmo al Departamento para que inicie un verdadero cambio de transformación, resiliencia social y desarrollo integral.