Así se construyó el pozo de agua de Shonkamana (árbol con nudos)

La comunidad de Shonkamana (árbol con nudos) está ubicada del lado derecho de la carretera, en el kilómetro 48 de la carretera que de Cuatros Vías conduce a Uribia. Esta comunidad se caracteriza por tener aproximadamente 20 mujeres tejedoras de mochilas wayuú.

Allí trabajó como docente Lizandro Epiayu durante seis meses y conoció las necesidades que tenían, una de ellas era la falta de agua. Él se encargó de vender las mochilas que las mujeres tejían y promocionarlas en un puesto familiar artesanal en la calle Primera de Riohacha. A las mochilas le pegaba un sticker con la siguiente leyenda: “cada mochila que compres te llevas una historia ancestral del pueblo wayuú y un aporte que usted hace para construir un pozo de agua en la comunidad de Shonkamana”.

Cuando los compradores le preguntaban por la leyenda, él les explicaba sobre las necesidades de la comunidad y les informaba sobre el proyecto de construir un pozo de modo artesanal.

Lizandro Epiayu trabajó como recepcionista y guía turístico en el Hostel Bona Vida en Riohacha, propiedad de un extranjero austriaco, casado con una colombiana. Allí Lizandro conoció a su actual pareja, una ciudadana francesa quien tenía como amiga a una señora bogotana de nombre Marta Giraldo.

Marta Giraldo era una persona que ayudaba a muchas comunidades y escuelas en La Guajira. Cuando supo sobre las necesidades de agua que se tenía en la comunidad Shonkamana se interesó por el proyecto, e hizo una donación de $2.500.000 para compra de materiales como varillas de hierro, cemento, hicos, poleas, baldes, cinceles, picos y palas para la construcción del pozo, y $ 500.000 para alimentos durante la obra.

Lizandro determinó la ubicación del pozo, según los espacios y tiempos de los sueños (la espiritualidad wayuú) basados en los principios ancestrales que su abuela Grecia Deluque de 89 años le había enseñado desde muy joven. Se inició la construcción del pozo, el cual fue terminado después de 45 días de excavación.

Cuando apareció el agua era dulce y todos estaban sorprendidos, porque por esos lados no había ningún pozo con esa característica. El pozo tiene 21 metros de profundidad y su diámetro es de 1.20 metros. La tierra la sacaban con un balde, sujeto a un hico que era halado usando la polea hasta la superficie.

En la construcción del pozo participaron 7 personas entre hermanos y primos. Glennis Epinayu junto con sus 3 hermanos y su padre fueron los líderes del proyecto, bajo la orientación de Lizandro Epiayu.