«Banda, los que no saben firmar»

La mala noticia después del asesinato del locutor de Bogotá que intentaba llegar al Cabo de la Vela con su familia y sin guía, es que los asaltos van a continuar en lo queda de esta temporada y en la temporada de Semana Santa que se avecina, es muy probable que en los puentes festivos continúe la ola de atracos a mano armada y es muy probable también uno que otro homicidio a quien ponga resistencia o en un reflejo de nervios del atracador dispare y mate  o dispare simplemente porque le dieron ganas de matar. 

Para saber todo esto no se necesita ser parte de una banda delincuencial ni ser wayuú, solo basta tener memoria.

Los asaltos en algunas zonas del territorio wayuú llevan sus décadas, todos hemos alguna vez escuchado los nombres de los jefes de las bandas que se volvieron leyenda, pero no por sus atracos, sino por su centenar de mujeres y sus incontables hijos, pero nosotros los wayuú no decimos nada, así como ustedes, los arijunas, sin embargo es probable que alguien de nosotros sucumba ante una bolsa con recompensa y facilite las coordenadas de los infractores, en eso también nos parecemos a ustedes, los arijunas, ustedes también sucumben y hablan ante la palabra recompensa.

El daño que está haciendo la delincuencia común en cabeza de algunos wayuú contra los turistas que aportan al desarrollo económico de La Guajira, es tan grave como el detrimento patrimonial que han hecho los caciques políticos de La Guajira,  que obliga a los turistas a transitar por trochas plagadas de delincuentes, cuando desde hace más de 30 años pudieran hacerlo, por una vía asfaltada en las costas del mar Caribe que bordea la península, a la que han llamado vía perimetral, la promesa constante de los mismos de siempre, pero no, estos no asaltan en las vías con escopetas, sino en las oficinas y oprimiendo la tecla Enter.

Hace tiempo las autoridades saben cuáles son las zonas tradicionales de los asaltos y asesinatos en donde los wayuú han sido los victimarios y digo tradicionales por dos cosas: porque desde que tengo uso de razón han sido allí y porque es «territorio indígena ancestral». Lo saludan a uno, le dicen prima, lo felicitan por sus actividades y preguntan por la familia, hasta siento que lo leen a uno a ver qué se dice y uno sin saber si detrás de esa mirada clanil está un asesino, secuestrador, asaltante o un perfil falso en el Facebook. El odio hacia nosotros en este tipo de situaciones, como pueblo empeora por dos cosas: por indios y por delincuentes, pero esto tiene su explicación, somos minoría y cualquier cosa en contra del orden social establecido que haga uno de nosotros se magnificará y con justa razón, ya que las zonas por donde atracan y asesinan reciben recursos de transferencias.

No obstante hay hambruna, las zonas por donde atracan también son visitadas por políticos en épocas de elecciones y reciben como comunidad mercados y plata por su voto, venden su opinión, en las zonas por donde atracan también hay madres que se preocupan por sus hijos y cuidan que no se junten con los malhechores de su comunidad, como hay otras que celebran el botín de cada atraco, así como los arijunas infractores y cómplices, pero ustedes, los arijunas son más, en ustedes será una estadística, en nosotros será una condena y señalamiento, en los arijunas hay individualización, en nosotros el dedo apuntará de manera colectiva, yo solo suelo responder ante ese saludo: «Mi prima, mi tía» 

_ Saludos, pero no soy tu prima.

Y el consejo superior de palabreros wayuú o como se llame la figura esa que reúne a los palabreros que pelean y se reconcilian ¿puede actuar de oficio y visitar  las zonas rojas donde un grupo de wayuú está atracando y matando, hablar en nombre del pueblo wayuú y en mío propio para que sea entregado el delincuente que mató al periodista? ¿Así como hicieron en ‘Pájaros en Verano’? ¿No pueden?

He estado preocupada por la situación de inseguridad que vive no solo La Guajira, sino Colombia y por la discriminación  después del asesinato del locutor de Bogotá en zona indígena y en manos de personas wayuú. Creo, con todo respeto, que la administración departamental  debería enviar a la junta o consejo de palabreros para que en nombre del Departamento dialoguen con los tíos de los delincuentes y los entreguen, sería una compensación hasta para los wayuú que tienen como únicas armas: papel y lápiz.

Sería una magnífica oportunidad para La Guajira  actuar como facilitador bajo esa metodología, dado que estaría demostrando con hechos una gestión departamental enmarcado en una costumbre ancestral.

Las redes sociales son aprovechadas en estos sucesos porque es la oportunidad que tienen algunas personas de sacar su odio por lo que no son y no serán: indígenas, pero para buscar un certificado indígena saltan murallas buscando al abuelo indígena que no tienen y han logrado incluso inscribirse en el remedo de censo que tienen en el Ministerio del Interior y del cual honrosamente no hago ni haré parte, ahí están los que tienen que estar, de ahí mi frase de batalla apabullante: «Es que tú no eres wayuu, cariño».  Y qué decir cuando son candidatos a una corporación, van diciéndole primo y tío hasta a los delincuentes que hoy usan para señalarnos, quizás en ese momento se sientan parte del concierto para delinquir: «No cumpliré mis promesas y usted podrá seguir atracando». 

El problema de la discriminación empieza cuando el arijuna nos dice «nuestros indígenas» como si fuéramos gaticos, perritos, vaquitas, terneritos, en lo que a mí concierne no me siento propiedad de nadie.