Basura: un desperdicio con valor

Con respecto a la basura, se tiene que como ciudadanos, ya sea agrupados, individualmente, en familias, instituciones, empresas, entre otros, día a día expulsamos toneladas de contaminantes  que están afectando la salud de los habitantes del globo terráqueo, de la tierra. Esto, como producto del exceso de basura que depositamos en el suelo, ríos y océanos. Lo digo de esta manera porque no importa en qué punto de la geografía nos encontremos para ocasionar daños a la casa de todos… nuestro planeta.

En relación con el cambio climático, en los últimos días he observado por las redes sociales y diferentes medios de comunicación impresos, televisivos y radiales, cómo los organismos internacionales, universidades y gobiernos juntan esfuerzos para enfrentar la crisis sobre el cambio climático. Desde la tecnodinámica académica se percibe no  estar involucrando a los factores sociales, como por ejemplo, los hogares constituidos que a mi parecer son las células o núcleos de la sociedad que pueden orientar hacia la búsqueda de soluciones a corto, mediano y largo plazo sobre esta crisis. Esto, partiendo de que dichos núcleos son los que padecen directamente los efectos del cambio climático, dada la vulnerabilidad en la que se encuentran y la geopolítica donde se siembran estos hogares para emprender, desde estos espacios geográficos, sus proyectos de vida, que a veces no están alineados a los Programas Nacionales de los Gobiernos y se convierten en zonas de riesgo naturales.

Al hablar del fenómeno del cambio climático es importante destacar el impacto que ocasiona el incremento de la temperatura global, generada por la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero. Lo cual  afecta la actividad humana debido al modelo energético de movilidad y consumo, propios de una sociedad en movimiento, sin los controles adecuados. Estas consecuencias se reflejan en la contaminación ambiental que en su mayoría es producto del exceso de basura acumulada, convirtiéndose en caldo de cultivo para la propagación de enfermedades, migraciones, desaparición de especies por inadaptación, entre otras, y que ocupan la atención de los líderes de la aldea global.

Ahora bien, para hacer frente a este fenómeno es necesario aplicar estrategias ciudadanas para concientizar a la sociedad en general sobre el valor de la basura, partiendo de que la podemos convertir en uno de los insumos más importantes mediante el reciclaje y su clasificación. Estas actividades pudieran llevarse a cabo a través de la red de hogares recicladores de basura  creándose de esta manera un negocio desde la Responsabilidad Social Individual. Se asume que un proyecto de esta magnitud requiere del consenso, compromiso y solidaridad de cada individuo que habita el planeta. También puede convertirse en la industria más grande para generar fuentes de empleo, dignificando la actividad de forma sistematizada y con las condiciones propias de un trabajo decente para los interesados en emprender dentro del mundo laboral, desde la reducción, reuso y reciclaje.

Estas consideraciones son las que me motivan y apasionan, pues si analizamos desde la conciencia y la razón, juntos estaremos dando los primeros pasos para iniciar la ruta y hacer frente al cambio climático desde los hogares. Todo ello, tomando en cuenta que dándoles el valor al uso y administración de la basura lograremos un ambiente sano, suelos productivos sanos, alimentos sanos y por su puesto una vida compartida en hogares sanos, ya que desde aquí estamos construyendo la Riohacha sana que todos necesitamos.