‘Cacica’ por siempre

Por Hernán Baquero Bracho

Hoy mi homenaje va para la ‘Cacica’ vallenata Consuelo Araújo Noguera, hoy su natalicio y quien estuviera cumpliendo 80 años y de seguro con la misma energía y el mismo amor por el Festival Vallenato sino le hubieran truncado la vida de manera miserable los narcoterroristas de las Farc. ‘Cacica’ por siempre. A Rodolfo Molina su hijo y sus demás hermanos y nietos va toda mi admiración por la súper mamá que tuvieron y que dio todo por el vallenato y por su festival.

Quién no recuerda esa tarde histórica de febrero de 1968, cuando el siempre recordado expresidente Alfonso López Michelsen, gobernador de la época en el recién creado departamento del Cesar, convocó a Consuelo Araújo Noguera y al maestro Rafael Escalona para organizar unas festividades que fueran grandes e hicieran de Valledupar el centro de atención. Y fue la ‘Cacica’ quien propuso tomar la celebración de ‘la Fiesta de las Cargas’, como motivo principal. La fiesta se llevaba a cabo del 29 al 30 de abril y encarna ‘La Leyenda Vallenata’ al conmemorar el milagro de la Virgen del Rosario, cuando resucitó a los envenenados por los indios Tupes, en la laguna del Sicarare. El expresidente López acogió la idea y propuso un concurso de acordeoneros importantes de la región. Con el guisante de las famosas riñas de gallos, se dio el primer festival, en abril de 1968, con la presidencia de Consuelo Araújo Noguera.

Ininterrumpidamente por 19 años consecutivos organizó el festival, con excepción del año de 1983, cuando por razones de orden público, se realizó en el mes de junio. Esta época se denominó Fundación Organizadora del Festival y fueron sus presidentes Consuelo, Gustavo Gutiérrez Cabello, Andrés Becerra, Tomas Darío Pavajeau, Pedro García, Alonso Fernández Oñate y Luis Eduardo Montero. En 1986 se creó la Fundación de la Leyenda Vallenata y desde esa época fue elegida Consuelo Araujo como presidente y Gustavo Gutiérrez Cabello como vicepresidente. Ya en esa fecha inolvidable, la ‘Polla’ Monsalvo fue testigo de la creación de la Fundación y se convirtió en la sombra de Consuelo, en su bastión, en su mano derecha y de paso en una de sus mejores amigas. Por eso en la desaparición de la ‘Cacica’, en la 35 versión como premio a toda su lucha se convirtió en la presidenta del festival, luego como es de todos conocidos la presidencia la ejerce el hijo de la inmolada heroína, Rodolfo Molina Araújo, quien ha seguido los pasos de su madre y ha puesto el festival en la cima del folclor colombiano.

Valledupar y todos los amantes del folclor no olvidan ese lunes negro, cuando asistimos a las exequias de la ‘Cacica’. Decía en ese momento y en ese tiempo Juan Gossaín en RCN Radio que con la muerte de Consuelo, él había perdido el optimismo y la esperanza de este bello país, que todavía no ha encontrado un norte en materia de paz.

Y como escribía el periodista y uno de los que más admiraba Consuelo Juan Rincón Vanegas: “el día que todo Valledupar lloró”, como olvidar ese día, si en la plaza Alfonso López había lágrimas y dolor lo que venía era más triste.