Cambió la vida

Los cambios deben de ser para el bien de todos, en estos momentos de emergencia, de difícil situación, es un reto necesario para la protección de la humanidad, las personas, la sociedad, y la familia; la vida es el principal derecho fundamental, sin este derecho natural los demás derechos no valen nada.

La vida cambió, cambiaron las normas temporalmente del Estado Social de Derecho, libre desarrollo de la personalidad se transmiten a un estado de anormalidad, de emergencia, donde hay que llevar a un nivel de restricciones un aislamiento obligatorio con las excepciones pertinentes para el control del contagio de la pandemia.

Estas medidas quedan con vigencia tan pronto se declare restablecida la normalidad; el ser humano en medio de dos derechos fundamentales, el derecho a la vida en casa y el derecho a libertad en la calle. Como es la vida, se han cambiado los papeles, los animales andan libres y felices, y ahora los encerrados somos nosotros.

El contagio en la calle o en la casa: en la calle el virus suelto y libre como el viento, propagándose a toda velocidad, contaminándose el uno con el otro silenciosamente y sin defensa, en cambio en la casa el contagio es de amor, fe, esperanza y de unidad familiar.

En la casa lo que hay es un ambiente sano, la velocidad de la propagación del virus se frena y no hay contagio; el mundo cambió la vida, cambió para bien de todos, el mejor lugar del mundo para la convivencia en estos momentos es la casa, al lado de los suyos.

De todas maneras, este virus nos ha recogido, nos ha quietado un poco, ha cambiado el ambiente mundano que se ha desarrollado en el terreno de la vida social, no va regresar el mundo que teníamos antes, callejero, con libertad y desprevenidos, y de mucho gozo, y que para cuidar la vida es mejor no dar el papayaso con la posibilidad de ir cambiando la mente hasta cuando Dios y la inmunidad no los permita. Recógete, como dice la canción de Abel Antonio Villa.

Hay que cambiar el pensamiento negativo del coronavirus por la oración coronilla de la misericordia, oración en casa y en familia, para que el espíritu santo nos ilumine y nos dé fortaleza para espantar este mal. En este mundo ha habido discriminación social, humillación, poder dominante, pero todos somos iguales a imagen y semejanza de Dios; para el coronavirus el rico, el pobre, el negro, el blanco, el de cuello blanco, el indigente, el cobarde, para el valor de la vida es igual, todos con el mismo susto.
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