Camposanto molinero

Hace varios días tuve la oportunidad de asistir al sepelio de mi muy apreciada y querida dama y comadre molinera, doña Teresa Herrera Roso. Pudimos apreciar en el camposanto de esta localidad varias bóvedas muy bonitas de estilo moderno, pero en su mayoría en mal estado, descubiertas y hasta restos humanos diseminados por doquier.

Y que decir de sus calles y avenidas dentro del cementerio. Bruscos y matorrales encubriendo el camposanto en un completo abandono. Nosotros nos preguntamos… ¿Por qué la administración municipal en vez de pavimentar calles y carreras en el perímetro de El Molino no arreglan mejor su camposanto?

En esta población mueren casi a diario una persona y es visitada por cristianos de otros municipios para dar el acostumbrado pésame; van al cementerio y la tristeza es grande y los comentarios al granel que se llevan por el mal estado del camposanto.

Los turistas que suelen llegar a este hermoso y agropecuario municipio del sur de La Guajira, no visitan la periferia del caserío, sino van al centro y al camposanto y rezan algunas oraciones por el alma de una persona que ya ha traspasado el umbral de la eternidad.

La administración local tiene la última palabra, lo mismo sucede en el ramal nuevo, el que parte del hospital San Lucas hacia el sitio ‘La tranca’ está cubierta de espinas y abrojos… los peatones tienen que transitar por el centro de la carretera arriesgando sus vidas para cumplir en sus trabajos y estudiantes en planteles educativos del municipio de Villanueva.