Carnaval, fiesta cultural alborotosa

esencia cultural de la gente del pueblo; al alboroto hay que echarle los ingredientes de ánimo, emoción, entusiasmo para que sazonen y los carnavales queden buenos aliñarla con recocha al gusto de todos, es un ritual social de desorden con orden que engendra alegría, gozo y cultura, nada de violencia, las batallas son de flores, alegría maicena etc..

Es una fiesta anhelada, querida, deseada y esperada todos los años de costumbre y tradiciones que hacen parte inminente de los pueblos con un legado histórico de creación de identidad, a la muestra el Carnaval de Barranquilla, la fiesta más importante y más alegre de Colombia convertida en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad reconocimiento hecho por la Unesco.

De cultura y turismo a nivel mundial de quien lo vive es quien lo goza, fiesta de contaminación alegre que se engendra desde el vientre de una madre, la niñez, la juventud, la vejez, no tiene que ver con edad,  ni con clase social ni con vestido de gala, su etiqueta es de persona alborotada, revoltosa, alfarache, muñuño, parrandero, mama ron. Son momentos donde todo el mundo goza, donde el ambiente transfiere un espíritu de alegría más allá de la felicidad que contagia, todo es color de rosa de contaminación pueblerina, el que está carnavaleando la mente se convierte en un palacio de emociones que solo recibe euforia y alegría y en romería todo se vale, la vida es un fandango, donde el pensamiento y el sentimiento son lo mismo, se escapan de la conciencia para refugiarse en un instinto de diversión, no hay tiempo para meditar, el ser humano en un estado anímico prototipo alborotoso de momo, baco y arlequín.

Esta fiesta tiene dos etapas: el precarnaval  y el carnaval en sí, y sus pasos a seguir son: Lectura del Bando, donde se promulga el inicio y las normas que hay que cumplir, aquí se prende el carnaval; sigue el alboroto con las Batallas de Flores y de alegría:  su historia se dio en Colombia al final de la guerra de los mil días cuando el general Heriberto Vengoechea, entusiasta del carnaval, propuso en son de paz otra batalla pero de flores y alegría; siguiendo los pasos del alboroto, viene la Guacherna, donde salen por las calles alborotando a la gente, no para pelear, sino para divertirse sanamente y prender la fiesta. Se dio en la historia carnavalesca a comienzo del siglo XX.

Luego sigue la gran parada, para mostrar a las reinas, comparsas, disfraces, danzas, el rey momo y arlequines, y la dinámica de los bailes en todo este recorrido aparece la figura de ‘Joselito Carnaval’, hombre alegre, alborotado, recochero, mama ron que en su apellido tradicional lleva engendrado la cultura, bautizado por el pueblo en la misma época. Y Termina su alboroto el martes de carnaval a las doce de la noche, donde se le da sepultura en simulacro, siendo el funeral más dolido por su despedida, pero de tradición permanente de la cultura Caribe.

Todo carnaval es cultura, pero no toda cultura es carnaval, los alborotos son temporales.