Causas y efectos del paro nacional del 21 de noviembre

Como es apenas natural, el paro nacional que se produjo a partir del 21 de noviembre de 2019 en Colombia, acorde con mi opinión, obedece a los antecedentes de lo que ha acontecido y está aconteciendo en Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Chile, Perú y Bolivia, en lo que respecta al continente americano, y en Francia, en lo que tiene que ver con el descontento de los chalecos amarillos, a nivel del continente europeo.

Por otra parte, las causas del mismo, anotadas a vuelo de pájaro y mal contadas, se debieron a muchos desaciertos encadenados que han venido cometiendo a nivel doméstico la mayoría de los gobiernos de turno, con énfasis en el actual, en cabeza del Iván Duque, tales como: la corrupción galopante en lo que atañe a lo sucedido con Reficar, Interbolsa, Odebresth, con lo de la corrupción continuada y descarada por parte de algunos directivos de la Universidad Distrital de Bogotá, con lo de la fallida revocatoria del mandato del actual ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, como consecuencia de los Bonos del Agua; e igualmente la del exministro de Defensa, Guillermo Botero, por haberle ocultado a la nación la muerte de varios niños guerrilleros reclutados por el ELN, como consecuencia de un bombardeo indiscriminado a un campamento de esa célula guerrillera; el asesinato desenfrenado de un sinnúmero de indígenas en el Cauca, el asesinado de centenares de líderes sociales, las promesas sistemáticas no cumplidas con los atinentes a las universidades estatales en múltiples paros nacionales anteriores y el manejo errático que se le está dando al Proceso de Paz entre el Gobierno y las Farc.

Y como si todo eso hubiese sido tan poca cosa, la infiltración hacia la fuerza laboral y estudiantil de la existencia de varios proyectos de leyes leoninos en materia tributaria, pensional y laboral, en que, por ejemplo, a los jóvenes recién egresados de las universidades, del Sena y demás institutos con una edad entre 18 y 28 años de edad, no se les discriminaría en ninguna empresa, pública o privada, por su falta de experiencia laboral, en cambio de que su sueldo mensual fuese solamente del 75% del salario mínimo mensual vigente.

Ahora bien. Con mucha anterioridad al 21 de noviembre de 2019, los paros cívicos nacionales se semejaban más a un saludo a la bandera que a cualquier otra cosa, con la única excepción del ocurrido el 14 de septiembre de 1977, durante la presidencia de Alfonso López Miquelsen, del cual se hará referencia en otra oportunidad. Durante esos tiempos, el ‘arma’ predilecta de los huelguistas, llámense trabajadores, estudiantes, agricultores o de otra índole, eran las piedras, las quemas de llantas, la diseminación de tachuelas, los grafitos y una que otra bomba Molotov lanzadas de vez en cuando. De un momento a otro, surgieron las papas explosivas y el vandalismo y los encapuchados no eran tan significativos; más bien lo hacían para ocultar su identidad. Esos paros llegaban a su fin mediante promesas que nunca se cumplían por parte del Gobierno, tal como ya queda anotado atrás.

El del 21 de noviembre tuvo un viso diferente, con 5 muertes, 4 en el Valle del Cauca y 1 en Bogotá, de nombre Dilan Mauricio Cruz, por parte del Esmad. En esta ocasión hubo vandalismo por parte de una tropilla de encapuchados infiltrados en las diferentes marchas, las cuales pusieron a prueba la estabilidad del gobierno de Duque.