Como un boomerang

Así se le devolvió el tiro a la Fiscalía con el show mediático que montó para capturar a Aida Victoria Merlano -hija de la prófuga excongresista Aida Merlano Rebolledo-, la madrugada del viernes 4 de octubre, cuando agentes del CTI llegaron fuertemente armados hasta su residencia del barrio Villa Santos de Barranquilla, y en un procedimiento exprés y de película le echaron mano, la exhiben como trofeo ante los medios esposada como si se tratara de una peligrosa delincuente, y luego suben a un avión con destino a Bogotá.

Nada que inicia mal termina bien, y esta película comenzó mal desde el principio, por eso en mis redes sociales me anticipe a decir que terminaría con la libertad de la capturada, como en efecto ocurrió el pasado martes en horas de la tarde.

Y es que la Fiscalía no pudo obrar con más torpeza, primero solicitando una captura que no era necesaria, pues la misma joven Aida Victoria había manifestado públicamente su voluntad de ponerse a disposición de la autoridad, y segundo, en la solicitud de medida de aseguramiento no convenció con sus argumentos respecto de la necesidad de la privación de la libertad, lo que le valió un regaño de parte de la juez de control de garantías, quien de paso cuestionó el procedimiento de captura desde la solicitud presentada ante varios jueces, buscando conseguir quien se la aceptara, y posteriormente su ejecución en forma desmedida frente a alguien que no representaba ningún peligro.

En mi criterio como abogado, la juez de garantía se contradijo al legalizar la captura, pues habiendo considerado desproporcionada la solicitud de captura -como lo dijo- significa que era innecesaria, luego no ha debido avalar su legalidad, sin embargo lo hizo, legalizándola.

Tan carente de argumentación jurídica fue la pretensión de detención por parte de la Fiscalía que el agente del Ministerio Público no la respaldó, por el contrario, también solicitó la libertad de la imputada al igual que la defensa.

Conforme se llevó a cabo el procedimiento de captura estaba cantada la libertad de la joven Aida Victoria, quedando en la opinión pública la sensación de que fue víctima del abuso de poder del aparato represivo del Estado en cabeza de la Fiscalía, y que todo este espectáculo fue un intento por mostrar una aparente eficiencia de parte de una entidad que no precisamente se caracteriza por ser modelo de eficiencia, y para tapar el escándalo de corrupción que hay detrás de la fuga de Aida Merlano, madre.

El proceder abusivo y desproporcionado de la Fiscalía generó una ola de solidaridad a nivel nacional alrededor de la joven Aida desde el mismo momento de su captura. Connotados penalistas cuestionaron la actuación del ente fiscal, y la gente en la calle comentaba que injusticia, como la hija había sido víctima indefensa del poder del Estado para, con su captura, presionar la entrega de su madre ante la incapacidad de recapturala; una especie de venganza como dijo el doctor Fernando Londoño en su programa radial ‘La Hora de la verdad’.

Se terminó pues el show de la Fiscalía, la que quedó muy mal parada ante todo el mundo, y sirva este episodio para que fiscales y jueces respeten el debido proceso, y sean más mesurados a la hora de solicitar y expedir órdenes de captura contra quien no representa ningún peligro y esté dispuesto a presentarse voluntariamente ante la autoridad.

En este caso la orden de captura contra Aida Victoria Merlano era innecesaria.

No hay peor justicia que la injusticia disfrazada de justicia. La Fiscalía en cabeza del fiscal General (e) debería salir a ofrecer disculpas públicamente a la joven Aida Victoria, por el abuso desmedido de la fuerza contra quien no debió ser capturada sino citada a comparecer, considerando que se había ofrecido a estar a disposición de la justicia. Es lo menos que debe hacer el fiscal en un acto de mea culpa y de justicia moral, ante semejante oso cometido.