¿Conspiradores o traidores?

Todos, están conectados por hilos invisibles, casi siempre invisibles. Esos invisibles suelen ser los más fuertes y los másreveladores, debido a que las conspiraciones o traiciones no se muestran sino solo hasta el momento de su triunfo o de su fracaso.

A los conspiradores o traidores nunca les falta un pretexto desinteresado para justificar su malevocidad. Algunas veces, no los mueve otra causa que la de sostener una idea.

Derrocar a un dictador, cambiar cosas que pareciera que fueran injustas, entre otras.

Pero, en la mayoría de los casos, los motivos son menos altruistas y van más inclinados a las ambiciones de poder o de intereses personales. Las apariencias son el modus vivendis de los conspiradores o traidores.

Si analizamos la historia específicamente remontándonos a la época de la Colonia, los oidores de 1715 no desmerecían el rechazo ganado a pulso de corruptela por sus antepasados. Felipe V, hastiado de las quejas que recibía del comportamiento de sus delegados en el Nuevo Reino, envió a su amigo personal el capitán Francisco Meneses Bravo de Saravia como presidente de la Real Audiencia, y, además, con el fuero de gobernador y capitán general del Nuevo Reino. Una vez nombrado por el rey se entabló una lucha cruenta y sorda entre el presidente y los oidores, que concluyó con la conspiración y traición de 1715 y la deposición del amigo del rey.

Si nos vamos a la época de los comuneros, observamos que no se levantan contra la corona, sino contra la política, por el plan de impuesto ordenado por el visitador Gutiérrez de Piñeres.

Cuando Antonio Nariño traduce, imprime y divulga clandestinamente, con el apoyo de los masones, la declaración de los Derechos del Hombre, lo que se traducía en un delito gravísimo y prohibido para las colonias. Los espías de la Real Audiencia informaron la publicación de estos derechos pero sin aportar la prueba. Y fue cuando comenzaron a llegarles a los oidores partes de esta traducción. Los conspiradores se inventaron una conspiración, que se conoció como conspiración de los pasquines, dicha conspiración y traición permitió que los oidores colocaron preso y desterraran a Antonio Nariño y a 25 de sus presuntos cómplices.

Luego en septiembre de 1828 se conoce como la conspiración y traición septembrina de 1828, contra Bolívar hecha por Santander y luego los defensores de Bolívar también conspiran contra Santander en 1833. Es parte de la historia.

Como si algunos guajiros conocieran bien este hilo conductor de las conspiraciones o traición, ha ocurrido lo mismo con las elecciones del pasado 11 de marzo, donde La Guajira tenía la esperanza de recuperar el espacio perdido en el Senado de La República. Existían unos buenos candidatos que propusieron sus nombres para que no ocurriera lo que sucedió en el año 2014, cuando personas oriundas del departamento no propusieron su nombre y fue así como todos votamos por senadores de afuera y con contadas excepciones, algunos de ellos lograron gestionar recursos por la península.

Creíamos que habíamos aprendido la lección, pero no fue así. Los intereses personales, las conspiraciones y traiciones que es algo nuevo en la política departamental, ya había ocurrido con el gobernador elegido de manera mayoritaria por La Guajira, como lo fue Wilmer González Brito, quien por esas conspiraciones y traiciones hoy se encuentra detenido injustamente en la ciudad de Bogotá. En base a todas estas conspiraciones contra buenos candidatos como Jaime Luis Lacouture Peñaloza, Fernando Gómez Bacci, los dos jóvenes que se alzaron con la mayor de votación a nivel departamental, los dos por encima de los 27 mil votantes pero no les alcanzó, porque grandes dirigentes o lo que ellos creen que son, se opusieron de manera soterrada y escogieron de acuerdo a sus intereses y en una conspiración histórica contra La Guajira a los que ellos apoyaron: Efraín Cepeda Sarabia, David Barguil, José David Name Cardozo, Darío de Jesús Galvis, Didier Lobo, José Alfredo Genneco, Eduardo Pulgar Daza, Norma García Burgos, Luis Eduardo Diazgranados, Armando Benedetti, Ana María Castañeda, Antonio de La Espriella, Lidio García, Nadia Blel Escaf, Rodrigo Lara, Fabián Castillo, entre otros, para dejar a La Guajira huérfana de un escaño en el Congreso de La República. Ellos por supuesto no van a pelear más por sus departamentos que por esta tierra conspirada, traicionada y sufrida. Perdió La Guajira y ganaron los conspiradores