Construyamos puentes humanos solidarios

No es lo que poseemos ni lo que disfrutamos, lo que constituye nuestras riquezas humanas en la construcción de nuestros éxitos es la sabiduría y cómo nos comunicamos dialogando.

Nuestra sociedad necesita un ejército de arquitectos psiquiatras y terapeutas conciliadores en nuestro mundo; que sepan construir puentes de comunicación, solidaridad y reconciliación en los hogares sensatos y corazón con valores éticos y espirituales familiarmente. La sociedad requiere gente que ayude a evitar tantas ofensas, rencores, humillaciones, desprecios entre nosotros mismos; ¿cuántos problemas nos quitaríamos de encima, cuántas riquezas alejaríamos de las familias y de nuestros hogares, si evitaríamos los chismes, la envidia, el orgullo egoísta y perdón? Cada día nos sumimos en la destrucción de la intolerancia, la violencia, destrucción y caos de la sociedad en donde vivimos; si sembramos generosamente, no cosecharemos mezquinidad.

¿Saben ustedes cuántas energías emocional, afectiva, física y psicológica, malgastamos todos los seres humanos en criticar, sembrar cizañas, acrecentar rencores, ahondar en las ofensas, estimular el deseo de venganza en nosotros mismos? Solo Dios lo sabrá. Seamos luz de fe y esperanza por esas redes sociales. ¿Saben ustedes cuántos millones invierten en guerra, armas, estructura militar, almacenamiento y construcción de bombas nucleares, minas antipersonas? Si parte de esta inversión la tuviéramos, y la aprovecháramos en salud, empleo, comida, educación, vivienda y recreación, sería una sociedad más equitativa, humana, feliz es el que deja el egoísmo perverso, y deleznable y se muestra generosos.

La vida nos enseña que los pequeños conflictos y fracasos son parte de la superación cotidiana; y empiezan en casa, en nuestro núcleo familiar, en las relaciones de amistades, compañerismo y hermandad, la falta de perdón, conciliación, y tolerancia, nos vuelve pequeño por dentro y nos estropea el espíritu solidario, nos ahoga y nos reprime la empatía por los demás, construyamos puentes solidarios dialogando con empatía valorando asertivamente las virtudes. No se trata de meter en el cajón del olvido todas las ofensas recibida; no esa no es la solución facilista. Cada ser humano trae consigo un mensaje solidario, siempre estamos en deuda con las personas que nos rodean, ninguno vive solo, todos dependemos unos de los otros, debemos ser humildes, sencillos, honestos con los demás y con nosotros mismos y los demás sin lastimar, ni lastimar sociopolíticamente.

Es mejor encender un tizón de Brasil con una luz resplandeciente, que enterrar en el camino de los amigos una mina quiebra patas creando conflicto a los miembros familiares en la oscuridad. Fonsequeros: la política es el sublime deber de servir, como es la educación, salud, alimentación, viviendas etc; hoy sin ofensas por los medios de comunicación social y redes sociales tecnológicas. Dejemos el súper ego, egoísmo, perversos y mezquino, y ser más generosos, humanista y solidario, quien sabe amar, recibe amor, y quien sabe ser amigo, florecen más amigos honestos y lealmente.