Coronavirus y el vallenato

Estoy totalmente convencido que muy pocos, o tal vez ninguno de nosotros, llegó a pensar que viviríamos una pandemia como la que estamos afrontando, que seriamos actores principales de esta obra, que solo se nos ocurrió leerla en libros o verla en películas de ficción. La Pandemia Universal del Coronavirus o Covid-19, que al momento de escribir estas líneas se ha propagado por alrededor de 140 países, y el numero sigue in crescendo.

Ustedes saben muy bien que esta es una columna temática sobre nuestra música vallenata, pero lo que nos está ocurriendo por estos días a los seres humanos de todo el mundo, amerita que hagamos un alto en el camino y que la mayoría de las letras y palabras de esta entrega sean dedicadas a llamar la atención sobre esta terrible situación.

Serán muchas las anécdotas, y por supuesto, los paseos, puyas, merengues y sones que nuestros compositores le harán al Coronavirus, para reírnos y burlarnos de nosotros mismos y de las vicisitudes por las que nos ha tocado pasar a las presentes generaciones que lo estamos viviendo en directo.

Sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que los efectos políticos, sociales y especialmente económicos de esta pandemia, serán los peores de por lo menos los dos últimos siglos.

No quiero imaginarme la situación económica de aquellos músicos que solo saben tocar y cantar, y viven ellos y sus familias de sus presentaciones diarias o semanales en todo el territorio nacional, que sin duda es lo mismo que le está ocurriendo a medianos y pequeños empresarios, quienes no saben cómo van a enfrentar esta inesperada calamidad; a trabajadores independientes, informales, comerciantes y en general a toda nuestra población que de una u otra forma se va a ver golpeada directa, indirecta o colateralmente por la pandemia.

Ya se fueron suspendidos todos los festivales vallenatos, así como infinidad de otros eventos culturales y deportivos, nacionales e internacionales, que se realizarían en el presente semestre, y no sabemos cuántos más se tendrán que suspender y cancelarse por las secuelas económicas y sociales que nos dejará el Coronavirus.

Compatriotas, amigos y lectores, escribo estas líneas en mi confinamiento laboral y familiar, el que me ha tocado vivir como muchos de ustedes, pero sé que algunos no lo han hecho con el rigor que amerita por su especial situación económica y social; según los expertos y estudiosos del tema nos encontramos en el pico de la pandemia y es este el preciso momento en que requerimos de la sensatez y del instinto de supervivencia y conservación de la raza humana, de la solidaridad de todos, del amor por nosotros mismos y por el prójimo. Por el amor a Dios, mantengamos el autocuidado y el distanciamiento social que algunas autoridades vienen reclamando, por favor confinamiento preventivo total, es ahora o nunca.