Cortocircuito

“Su trabajo simplemente se reduce al recaudo de ciertos gravámenes y prepararse para las jornadas de registro en el mes marzo donde se constituyen las juntas directivas”.

Es un hecho notorio que el departamento de La Guajira y el Distrito de Riohacha, se encuentran sumergidos en una real crisis institucional. Los indicadores de los centros de pensamiento económico y del Dane no han sido los últimos tiempos alentadores y han desanimado el ritmo de la economía. Ello conlleva que dicha inestabilidad administrativa, cause las grandes brechas socioeconómicas que se visualizan en la península.

La Guajira al no presenciar grandes industrias y un sector mercantil que empuje hacia la creación de empresa, se ve abocado a que el sector público sea quien jalone la economía local, viéndose ésta muy maltrecha durante estos últimos años.

Si bien el Distrito de Riohacha logró un importante auge, reconocimiento y empuje en el anterior cuatrenio, en este que termina no encontró la mano generosa de la administración que siguiera enrumbando a la capital de los guajiros.

Hoy con mucha nostalgia estamos viendo un sector privado muy golpeado por los desafueros públicos y no ha encontrado en su ente rector, un liderazgo que ayude mediante la gerencia a tomar iniciativas que impacten la economía y protejan la inversión particular.

En Colombia, hay 57 cámaras de comercio y lo observado en la de La Guajira, su trabajo simplemente se reduce al recaudo de ciertos gravámenes y prepararse para las jornadas de registro en el mes marzo donde se constituyen las juntas directivas, eso sí, con total desapego del conocimiento ciudadano.

Se hace necesario que la Cámara de Comercio de La Guajira se empodere de los procesos que generen bienestar a la economía, siendo una de sus principales funciones. Asumir el liderazgo de lo que está pasando en nuestro territorio sería un acto de simple responsabilidad pública con la situación actual. Temas como que La Guajira aporta aproximadamente el 15% de las cajas de banano que nuestro país exporta; la generación de energías alternativas donde en La Guajira se desarrollaran los primeros proyectos; el aumento en la producción de gas domiciliario fruto de los descubrimientos y yacimientos en la península; la caída en los precios del carbón que se extraen del Cerrejón; la construcción de la vía férrea que desemboca en Dibulla a travesando gran parte del territorio guajiro; el contrato por US$174 millones de dólares que la Empresa de Energía de Bogotá está ejecutando en Uribia y el desarrollo del acuerdo offshore en La Guajira, entre muchos otros temas, son los que deben estar en la agenda primordial del director y la junta de la Cámara de Comercio de La Guajira. Categóricamente como dice un amigo, ¡Bendita Guajira!

En la medida que logremos empoderar dicha entidad con todos estos procesos que vienen sucediendo en nuestro territorio, lograremos una sinergia entre el sector público y el privado, que logre generar capacidad instalada en la creación de empleo formal y de empresas.

Si logramos superar dicho cortocircuito entre uno y otro, entendiendo que en un mundo globalizado, donde todo influye obviar, dicha relación es negar que ambos mundos se necesiten para seguir desarrollando una sociedad cada vez con mayores retos por resolver.

Con esta reflexión, quiero plantear la imperiosa necesidad de darle nuevos aíres e ideas a la dirección de tan importante institución, en procura de mejorar las cosas para alcanzar un mayor desarrollo y bienestar, fines últimos de quienes hacen los negocios y de quienes tienen responsabilidades públicas.