Covid-19, fortalece la relación escuela-familia

En tiempos de pandemia, de aislamiento voluntario, de cuarentena, de esperanzas, de angustias existenciales, son tiempos para la solidaridad y la unión familiar. Son épocas de reflexión, de fortalecimiento de lazos en su interior.

De esta crisis de salud pública mundial, se puede pensar en todo lo positivo de esta calamitosa vivencia. Aunque parezca increíble empieza a dejar cosas positivas. La más importante, el reencuentro de la familia. Ciertamente, las familias dispondrán del tiempo para reconstruir sus tejidos, las cuales se habían venido afectando por el agite propio de las sociedades de consumo. El papá o la mamá empiezan a reconocer a sus hijos o viceversa. Se pueden percatar que los dientes los tienen completos, que el lunar de la mejilla le ha crecido bastante. También se percatan que ellos (as) ya marcan sus propios rasgos de personalidad. Lo bueno de lo malo.

En los avances de su proceso escolar, tienen la posibilidad de asombrarse por los avances en los conocimientos adquiridos y las habilidades para aplicarlos. Mirar, que los tiempos en este campo han variado mucho. Que se ha cambiado al de sus tiempos de escuela. 

En el plano educativo, en este confinamiento, implica retos para el maestro en el ejercicio de su profesión. Debe necesariamente, tal como lo señalan los tiempos de la pandemia, mediar su proceso con las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Todo implica el doblaje en el esfuerzo para que el saber que se quiere y se debe mediar llegue lo más claro posible al receptor.

Este ejercicio debe servir como punto de encuentro de las familias. Que definitivamente y posiblemente por primera vez para muchas familias, se vinculan a la comunidad educativa a la que pertenecen. Muchas veces los agites de la contemporaneidad no facilitaban dicho proceso. El docente tiene la posibilidad de contar con la ayuda o el aporte, que en muchos casos reclamaba, de la familia en el proceso de formación integral del estudiante. Por consiguiente, la estrategia didáctica debe ser vinculante a papá, mamá, tío o tía o abuelo si es el caso. Que el docente, diseñe actividades placenteras que le hable al resto de la familia. 

Sea esta la oportunidad para atraerlos al proceso, y fortalecer ese núcleo familiar, hágalo sentir que también tiene responsabilidades, involúcrelo con actividades amenas. Recuerde que son tiempos de cuarentena.

Con todo esto, docente, revise una y otra vez antes de mandar la actividad procure que ella se explique sola y no se constituya en un dolor de cabeza para la familia. Eso no, que con el coronavirus se tiene de sobra. Que, en este proceso, la próxima actividad se espere con expectativas a nivel familiar con el deseo que sea la excusa perfecta para reunir la familia. Que se constituyan en ratos agradables, dado que escuela y hogar se constituyen en un mismo escenario.

En este sentido, Karin González, académica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Casa de Bello, manifiesta: “La necesidad de que las instituciones escolares asuman el liderazgo y tengan la capacidad de generar trabajo en equipo entre los docentes para enfrentar esta etapa.”

Además de lo anterior, plantea: “Es fundamental que los equipos de profesores compartan saberes y habilidades. Esto mismo debemos trasladarlo a los estudiantes y sus familias. Todos debemos aprender a aprender en este nuevo escenario”.

En medio de tantas dificultades, es importante aprovechar de muy buena manera este aislamiento y confinamiento familiar para fortalecer los lazos entre los miembros de esta comunidad educativa en todos sus componentes: docentes, estudiantes y padres de familia. Linda oportunidad que se presenta, lo bueno de lo malo del COVID -19.