¿Cuál patria grande?

Nuestros libertadores plantearon la construcción de una Patria Grande hace mas de 200 años, esa era una empresa loable, pero con lo que no contaron los padres de la independencia, fue con la aparición en nuestro tiempo en algunos países de la región de regímenes totalitarios pertenecientes al engendro del socialismo del siglo XXl, que sin lugar a dudas es otra mascarada del marxismo; lo que dificulta buscar una integración realista, ya que el comunismo pretende ante todo avasallar y expoliar a los pueblos para beneficiar a sus élites, demostrándose que la unidad latinoamericana que predica la mamertería, es un ardid para meterle gato por libre a los crédulos.

También ha conspirado en contra de la integración el poco desarrollo social y económico de Latinoamérica, que la convierten en la región más desigual del mundo; además los 34 países de América Latina y el Caribe escasamente representan el 8% del PIB mundial, lo que prueba a las claras que el “imperio” no necesitaría de los países ubicados al sur de su frontera, y por el contrario Latinoamérica prácticamente no podría subsistir sin Norteamérica, principalmente por las remesas que son el soporte de varias naciones, comenzando por Venezuela, Cuba y Nicaragua de las cuales viven esos 3 países con sus camarillas comunistas; determinando que los estados manejados por bandas marxistas son un disolvente para la integración por la falta de productividad y sus intenciones totalitarias.

Por eso pensar en una integración latinoamericana, con gobiernos como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua, es una verdadera insensatez, porque hacer alianzas con los regímenes antes mencionados no ayuda en nada, y en cambio aumenta las desgracias y sufrimientos para nuestros pueblos, ya que el marxismo leninismo en todas sus presentaciones es una maldición para las naciones, pues sus fundamentos son la dictadura, la miseria y la violencia como condiciones necesarias de su existencia.

Siempre hay que mencionar que el maniático de Hugo Chávez azuzado por el sátrapa de Fidel Castro, quería montar la Unión Soviética de Latinoamérica, no propiamente para el progreso de las naciones de esta parte del mundo, sino para reeditar esa gigantesca dictadura totalitaria fracasada en Europa, porque los alucinados que siguen a la estafa comunista del marxismo leninismo, han creído que el engendro del comunismo totalitario es “todopoderoso”, ya que siguen insistiendo en los fetiches del materialismo histórico y la inevitabilidad, advirtiendo que la doctrina absolutista de Marx es indudablemente supersticiosa, inhumana y antihistorica.

El gobierno de Donald Trump que tiene una postura antiglobalización, como lo expresó en su discurso en la Asamblea General de la ONU el año pasado, puede poner en peligro la globalización de la economía, que saldría afectada por sus políticas proteccionistas, lo cual indiscutiblemente conduciría a una recesión mundial, ya que el país del norte al ser la primera economía del universo, perjudicaría también enormemente las exportaciones de América Latina que van a EE.UU y, que han descendido notoriamente de acuerdo al informe del Banco Interamericano de Desarrollo –BID–, esto por las políticas proteccionistas en varios países desarrollados y la reducción del precio de las materias primas.

Pero volvemos a advertir que los regímenes del socialismo del siglo XXl a los cuales hemos hecho alusión, como dice el adagio, no tienen ni arte ni parte en una integración latinoamericana, porque sabemos hasta la saciedad que por ser el comunismo estatista, burocrático y embrutecedor su única preocupación es montar camarillas o nomenclaturas, para parasitar a perpetuidad con la cosa pública, aplastando la libertad y la democracia. Es bastante gracioso ver a los seguidores de la llamada izquierda latinoamericana especialmente la marxista, desgañitarse en contra del imperialismo, como excusa para ocultar el fracaso de los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, pero cuando un gobierno como el de Trump podría cerrar las importaciones que llegan de los países del sur, no tienen respuesta, creyendo todavía que a base de discursos demagógicos y miserabilistas van a enfrentar lo que podría ocurrir.

El libertador Simón Bolívar en la carta de Jamaica, en Kingston del 6 de septiembre de 1815, planteaba la construcción de una sola nación en el Mundo Nuevo, por su origen, lengua, costumbres y religión, que debería tener un solo gobierno con una Confederación de Estados, sin embargo veía la imposibilidad de ese proyecto, por los climas remotos, situaciones diversas e intereses opuestos que dividen a la América.

También José de San Martin, el otro libertador de América, de la misma manera quería que se lograse una integración que abarcara todos los frentes de su época, en lo económico con una unión aduanera, en lo político para garantizar la defensa común y en lo social reivindicando la cultura latinoamericana, de ahí podemos observar que nuestros próceres desde los albores de la independencia buscaban la unidad de nuestros pueblos, pero en la contemporaneidad para la integración se tiene que descartar la ruindad del marxismo, que con el socialismo del siglo XXl pretende crear una esclavitud en las naciones de América Latina, mediante dictaduras oprobiosas eternas.

Una verdadera integración de Latinoamérica de ninguna manera puede pasar por las fauces del esperpento comunista totalitario, por ello es menester desechar a los regímenes que mencionamos al principio, y para contrarrestar las posturas del potencias que afectarían significativamente a la región, de manera coetánea se podría implementar un mercado común latinoamericano, porque una realidad nos trae otra realidad a la que se debe enfrentar con inteligencia y valor.