Cuentos de terror de mi guajira

Los cuentos en los pueblos van y vienen y se quedan formando la historia de ellos, aunque en su mayoría son universales, muchos son bautizados como propios de las regiones y adaptadas a su idiosincrasia, muchos de origen indígena, otros de la raza negra, otros atravesaron las fronteras y del viejo continente llegaron a América.

Los cuentos, mitos y las leyendas son una de las costumbres más importantes del pueblo colombiano. Hacen parte de la tradición oral de los pueblos que se encargaron de unir la fantasía con las creencias populares, el resultado fue una serie de cuentos que han ido evolucionando a través de los siglos.

Son muchas las variedades de cuentos, mitos y leyendas que han venido pasando de generación en generación y cada una tiene su propia audiencia, los hay de vaquerías, espantos, cortos, infantiles para dormir, terror, cripta, microcuentos, leyendas, chistes de velorios, Semana Santa, entre otros.

Con el pasar de los años los cuentos se cuentan menos, y sobreviven aún entre campesinos, fenómenos como la luz eléctrica, televisión y videojuegos modernos han desplazado a las noches oscuras cuando centenas de niños y adolescentes reunidos escuchaban estas narraciones por voces de personas mayores, existía mucha inocencia entre los escuchas, quienes después de escuchar las historias  de espantos no se atrevían a conciliar el sueño y buscaban auxilio bajo el regazo de sus padres.

Antes que se popularizaran los calabacitos alumbradores de Calixto Ochoa, había narradores especialistas en contar estas historias, le ponían tanto teatro que se convirtieron en personajes famosos, la mayoría sin saber leer ni escribir, pero se aprendían la narrativa y gozaban de invitaciones de pueblos vecinos para ser escuchados, ellos le daban vida aquellos seres nacidos de la imaginación popular.

Un resumen de alguna de estas historias son las siguientes:

La Llorona, la que se cuenta todavía en La Guajira es la del espectro que vaga gritando de dolor producto de la muerte de su amado hijo, es una mujer que deambula con un bebé en brazos, tiene una extensa y rizada cabellera. Usa una larga bata hasta los talones y muñecas, en sus enormes manos ensangrentadas y huesudas, arrulla a un niño muerto.

Jinete sin cabeza: Es una criatura sin cabeza, por lo general montado en un caballo negro, llevando la cabeza bajo su brazo derecho, con una horrible sonrisa de oreja a oreja y con ojos pequeños y negros. Se dice que, cerca de la medianoche, en días de fiesta o noches de banquete, este jinete salvaje puede ser observado en la oscuridad de los campos portando su cabeza, que brilla intensamente con la fosforescencia de la materia en putrefacción, y que usa a modo de linterna. El Jinete dice un nombre, y es ese el momento en el que la persona nombrada muere inmediatamente.

Cuento del Mohán: Se le describe como un ser humanoide, muy corpulento, con una abundante, larga y descuidada cabellera con la que cubre gran parte de su cuerpo, El Mohán aparece por diferentes ríos y quebradas fumando un grueso tabaco para espantar a los insectos. Encanta y enamora a las mujeres que suelen ir a lavar la ropa a estos lugares para luego llevárselas.

Cuento del Silborcito: Es un enano, usa un saco de grandes bolsillos y un sombrero más grande que su propio cuerpo que utiliza para llevarse a los niños que encuentra deambulando solos por la calle, especialmente a medio día, cuando el sol está caliente y los suspende en medio de un fuerte remolino.

La Pata Sola: La Pata Sola es comúnmente representada como el alma en pena de una bella mujer que cuenta con una sola pierna, de mirada hipnotizante y provocativa silueta, que fue condenada a vagar por montes, valles y llanuras por deshonrar a sus hijos e irrespetar a su matrimonio.

El Mandingas: Este ser se podría decir que es uno de los más poderosos en el mundo de los espantos, ya que a diferencia de los demás, este es visto en todas las regiones de la tierra. Se presenta como un hombre o una mujer atractiva, que busca seducir a cualquier persona para poseer su alma.

El Vaquero: Se contaba que el vaquero fantasma era el alma en pena de un ladrón de ganado que arruinó a un viejo hacendado con sus robos, por lo que fue muerto de una lanzada por uno de los hijos del anciano arruinado, y se cuenta que desde la noche siguiente del trágico suceso, comenzó a recorrer las sabanas y los caminos solitarios el alma del muerto, tomando la apariencia de un jinete misterioso.

La Mano Peluda: Cuenta la historia que hace tiempo existía una mano peluda, de largas garras y con unos filamentos que daban respeto y miedo, los pelos de la mano eran negros, largos y oscuros, su piel era seca y arrugada. Esta mano parece ser que salió del inframundo destinada únicamente a secuestrar niños y adultos para ser llevados a lugares misteriosos para ser devorados por presas hambrientas. Se cuenta que cada vez que un niño o un adulto intenta bajarse de la cama a mitad de media noche, la mano peluda usando sus garras estremecedoras se los llevaba, si lograban escapar estarían a salvo, de lo contrario si no podían esta mano les dejaba heridos y con el tiempo fallecía.

El Hombre Caimán, Ño Pedro, Tío Conejo, Tío Tigre, Francisco El Hombre, La Sirena, La Anima Sola, Pulgarcito, Blanca nieves; Doña Clorita, Las Botas de Siete Leguas, Sebastián de las Gracias, El Duende, forman parte del repertorio de aquellas noches estrelladas.