De las caravanas de la muerte, a las carreteras de la muerte

No han pasado 8 años desde que los medios de comunicación con todos sus lentes voltearon los ojos a La Guajira.

En todos los titulares aparecían videos de filas y filas de carros cargados de gasolina, que como bombas andantes recorrían el departamento desde la frontera con Venezuela hasta todos los municipios de La Guajira, el departamento del Cesar, incluso hasta los Santaderes, se alargaban los tentáculos de los “gasolineros”.

Muchos fueron los muertos en las vías nacionales y municipales, niños, adultos y ancianos, sin distinción de género cayeron como consecuencia por jóvenes que encontraron en el diferencial que da el precio de la gasolina venezolana contra la colombiana. Una opción de empleo para contrarrestar el que por años les han negado. Fue, es y seguirá siendo una opción de empleo las caravanas de la muerte, de esa actividad que no ha parado, se lleva el sustento a muchas familias en este territorio.

Hoy, aunque la cantidad de carros que transitaban en la búsqueda de gasolina a la frontera ha minimizado, se pasó de las caravanas de la muerte a las carreteras de la muerte. Así como los medios contabilizaban los muertos de las caravanas, deberían también voltear sus lentes hacia los números de muertos, heridos y mutilados que hay entre las carreteras que comunican al departamento de La Guajira el Cesar, en su paso desde Jagua del Pilar hasta Riohacha.

Esta vez son muertos, heridos y mutilados “legales”, fruto de la desidia del Estado por no arreglar una vía en un departamento que hace años lo está pidiendo. Según las autoridades del departamento han muerto más de 310 personas. Fruto de esto el gobierno departamental ha tenido que pagar en indemnizaciones por más de 3 mil millones de pesos, que le hacen mucha falta al territorio guajiro para otro tipo de inversiones.

La situación es realmente lamentable, el autor, que es usuario frecuente de esta vía se atreve a decir que hay más de 1 millón de huecos, de todos los tamaños y formas y colores; el director del Invías es testigo de esta situación, en su visita al paro civil, en el cual se han levantado los ciudadanos de La Guajira el 27 de junio, seguramente contabilizó al menos 500 mil huecos.

Ir de Fonseca a Riohacha es literalmente, pagar por poner en riesgo la vida. Se pagan $25.000 por un trayecto de 2 horas, donde en todo momento el más experimentado conductor viaja con el riesgo de perder el control, el automóvil puede caer en un hueco, dañarse una llanta, o encontrarse de frente con alguien que invade su carril y termina chocándose o saliendo de la vía para terminar en “el monte” detenido por un árbol. Cientos de accidentes han ocurrido en esa vía y las vidas perdidas a nadie parecen importarles.

Con la visita del director de Invías que se pensaba iba a llegar con una solución, no hubo ningún acuerdo. Ofreció en total $25 millones para iniciar el trabajo de reparcheo, pero lo cierto es que suma de dinero es solo el 10% de todo los que requiere el departamento. Según cuentas del Ministerio de Transporte, en total se requieren $246 mil millones para la reconstrucción total. Los valores están detallados de la siguiente manera, $188 mil millones, que son destinado para el trayecto más largo, el que comunica a Cuestecita hasta La Jagua del Pilar, que es el último municipio de La Guajira frontera con el Cesar. En total este tramo mide 130 kilómetros. Hay otro trayecto que parte en el sector conocido como La Florida ya en el área rural de Riohacha hasta Cuestecita, tiene una distancia de 32,7 kilómetros y tiene un valor aproximado de los $58 mil millones su recuperación. Todos estos valores son actualizados a junio de 2019.

Lo realmente cierto es que de no ponerle un pare a esta situación, la cifra de duelos puede seguir en aumento, toda la disposición está del lado del gobierno, quien en última palabra es quien debe decidir si le conviene o no la inversión a este territorio que por muchos años sigue sin ser de su total importancia.