Decir y hacer para cumplirle al pueblo

La ideología del pensamiento político debe ser la misma en todo momento de principio a fin (en época de campaña y montado en el trono) porque la pasión política es más emocional que racional;

en campañas políticas se introduce la demagogia donde decir es fácil con el interés de conseguir algo para bien de la comunidad, derecho político democrático de elegir y ser elegido, mecanismo de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía; se mueven las emociones a la hora de votar para medir los sentimientos que implican factores inconscientes por instintos de interés particular, no la razón de ser de la propia política según la voz de la conciencia ideológica, donde se dicen palabras pero se demuestran con gestiones y hechos, porque a la hora de la verdad las palabras se las lleva el viento y lo prometido es deuda, la gente del pueblo no se puede engañar por las necesidades que tienen, que son el pan de cada día.

La pasión política es como el enamoramiento (emocional) comparado con el propio amor, es bonito que te digan te amo, pero es más bonito que te lo demuestren con hechos; no es decir sino luchar o gestionar para bien de todos. Lo prometido en campaña política debe estar de acuerdo al alcance del plan de desarrollo e inversión social y al presupuesto y apropiaciones del gasto público; no se puede gastar más de lo que se tiene, los bienes públicos son limitados porque es cosa de todos y las necesidades son ilimitadas; no se puede favorecer unos cuantos porque se desfavorecen los demás por el principio de equidad social.

La pasión política de decir y no hacer, de prometer y no cumplir, va en contra de uno de los principios fundamentales de la Constitución Política de Colombia, donde dice: Son fines esenciales del Estado servirle a la comunidad, promover la prosperidad general para mejorar la calidad de vida de la gente del pueblo.

En el contrato social entre gobernantes y gobernados, las sociedades se consolidan alrededor de sus líderes, pero sino gestionan, no hacen nada por el pueblo, solo queda el sabor de lo prometido y lo prometido es deuda, solo promesas como dicen la canción de Mateo Torres grabada por Silvio Brito y ‘el Pangue’ Maestre.

Si cumples lo prometido (decir) como líder gobernante en tu programa de Gobierno (hacer, gestionar) es buena política, que Dios y el pueblo lo premien.