Dejar gobernar a Álvaro José Díaz Guerra

San Juan del Cesar, sur de La Guajira, quedó en buenas manos, no cabe duda. La decisión la tomó el que cuando le da la gana hace las cosas bien y sabiamente, el pueblo eligió a Álvaro José Díaz Guerra.

Hoy cuando las decisiones están tomadas solo resta pedirle a Dios que Álvaro siga siendo el mismo humilde y de verdad esté al alcance de todos, que no se deje hablar al oído por personas que lo hacen es sembrar cizaña y eternizar las diferencias.

Hoy cuando Díaz Guerra es alcalde solo resta rodearlo, no para que se escape, como dijo Jaime Garzón de Samper en alguna oportunidad cuando estaba en el “ojo del huracán” por aquello del proceso ocho mil, sino para apoyarlo con el fin de sacar a este municipio adelante. No para buscarle encerronas en las que son especialistas los politiqueros “Mini Caciques”, sino para darle la mano en su gestión que no será nada fácil.

Hoy cuando Álvaro Díaz es alcalde resta pedirle a quienes creyeron en él desde el comienzo, que no pierdan la humildad, y que no intenten hacerle recordar al alcalde electo que hubo quienes lo subvaloraron, le permitan ver que la mayoría del pueblo al final quedó demostrado en los resultados electorales.

El cura de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de San Juan del Cesar, Alexander Manuel Torres Díaz, le dio la bendición al alcalde electo Álvaro José Díaz Guerra, y le pidió a Dios que derrame bienaventuranzas sobre él.

El alcalde electo agradecido a quienes el domingo 27 de octubre confiaron en su propuesta política y lo eligieron como nuevo mandatario de los sanjuaneros.

“A todos, mi gratitud inmensa, mi compromiso y mi responsabilidad de actuar frente a estos hechos que hoy la vida nos ha trazado”, dijo Díaz Guerra. Reitero las gracias a Dios y le pidió que lo ilumine en el camino y le permita actuar con la sensatez y madurez que la circunstancia le impone.

Así mismo, pidió al creador que lo guié para no perder el horizonte “de lo que significa este momento histórico de San Juan del Cesar, que claramente ha roto los paradigmas y los esquemas de los viejos cauces por donde transitó la política”, concluyó en nuestra parroquia, resta esperar que el nuevo alcalde esté a la altura de sus electores y sepa rodearse para su mandato de personas a las que exigiremos el mínimo que debe tener un gobernante; ser honestos.