Del centralismo bogotano al barranquillero

La Ley de Regiones establece un derrotero hacia la descentralización cuando menciona que dos o más departamentos podrán constituirse en regiones administrativas con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio.

Entonces, ¿por qué no establecer una RAP Guajira – Cesar, como los mayores aportantes de regalías para superar todos sus problemas y ejecutar los proyectos de impactos para el desarrollo de estos dos Departamentos que no están en la mira de la Rap Caribe? Si estos dos Departamentos siempre han estado excluidos históricamente del Gobierno nacional y regional para resolver sus problemas, ¿por qué no unirse en una Rap?

Pero hay que ser muy juiciosos en lo que al Departamento de La Guajira se refiere, porque este propósito viene desde el año 1919, cuando se constituyó la famosa ‘Liga Costeña’, que la constituían la región de Bolívar, Atlántico y Magdalena, cuyo eje central fue crear una unión entre las clases dirigentes y empresariales de los departamentos del Atlántico, Bolívar y Magdalena para satisfacer sus intereses.

Después de la desastrosa experiencia del Corpes Costa Atlántica para el departamento de La Guajira, el cual se convirtió en un fracaso bajo un escenario burocrático y centralista de los barranquilleros, aunado a algunos “seudos” dirigentes guajiros, nos encontramos con la retórica del gobernador del Atlántico, Verano de la Rosa, afirmando que la RAP Caribe “es un mecanismo de construcción para unir esfuerzos y planificar un desarrollo conjunto en la región”.

Pero los proyectos de impactos regionales ya están identificados en el documento Rap Caribe y serán ejecutados con recursos de todos los departamentos de la Costa atlántica.

Los referidos proyectos entre otros están direccionados para los departamentos de Atlántico, Bolívar y Magdalena, como: la recuperación del río Magdalena; articulación del sistemas integrado de transporte regional interurbano con los de Barranquilla, Cartagena, Montería, Valledupar, Sincelejo y Santa Marta, excluyendo a la ciudad de Riohacha; en el tema de Soberanía y Seguridad Alimentaria que tanto necesita La Guajira, “Se buscará vincular a los municipios del sur de la región, especialmente aquellos ubicados en el sur de los departamentos de Bolívar y Atlántico, con la actividad productiva”. “Se conformarán corredores y áreas de desarrollo territorial integrándola con los tres más importantes centros urbanos como son Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, estructurando un área de cobertura internacional, nacional y regional, denominándose área metropolitanas del Caribe y Barranquilla como centro del corredor”; “Se configurará el anillo vial de doble calzada entre Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, como Ruta Caribe esta que generaría un corredor de actividades mixtas con énfasis en la agroindustria”.

Y como dimensión económica productiva plantean “llevar a cabo la integración logística y portuaria de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, desarrollando la conexión férrea entre Cartagena – Barranquilla y Santa Marta, integrado al proyecto tren de cercanías para Cartagena, Barranquilla y Santa Marta”.

Los arriba enunciados son los principales proyectos de impacto regional. En ellos no se observa que el Distrito de Riohacha, ni La Guajira, hacen parte del mismo. Razones por las que nos dejan un manto de inquietudes que al no ser resueltas no hacen viable que el Departamento de La Guajira se haya adherido a la RAP Caribe, esta asociación solo beneficia como está concebido a los Departamento del Atlántico, Bolívar y Magdalena. Al haber analizado juiciosamente el documento soporte técnico de la RAP Caribe, encontramos que poco o nada aporta al desarrollo de La Guajira, que está en desigualdad de condiciones. Cabe aclarar que la Región Administrativa de Planificación -RAP Caribe -, no es el objetivo final, es el primer paso para alcanzar la consolidación de la Región Ente Territorial (RET), figura que le dará al Caribe una verdadera autonomía con más recursos del Sistema General de Participaciones (SGP), competencias y autoridades propias. Esta figura requiere un Gobierno regional, con un gobernador Regional y Asamblea Legislativa Regional. Ya ustedes se podrán imaginar las ambiciones políticas del gobernador Verano De La Rosa y su comitiva. Salimos del centralismo bogotano para meternos al barranquillero. Apague y vámonos.

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