Derechos humanos, respeto y resiliencia

Han pasado 72 años después de la segunda guerra mundial, desde que la asamblea general de la ONU proclamó la declaración universal, esta motivación se dio como consecuencia de la primera guerra mundial, la sociedad de naciones impulsó los convenios de ginebra sobre seguridad, respeto y derechos. Esta redacción fue hecha por el jurista y juez francés René Samuel Casin, quien en 1968 fue galardonado con el premio Nobel de la Paz.

Este 2020 en materia de derechos es de especial connotación, el 10 de diciembre lo recordaremos ya que la crisis del Covid-19, evidenció las dificultades para garantizar el derecho a la salud, hemos visto la desigualdad, la discriminación y las brechas sociales existentes que aumentan el índice de pobreza. El respeto por nuestros derechos nos garantiza bienestar, el objetivo de este año de las Naciones Unidas es que todos participemos y seamos activistas para impulsar la acción transformadora, y mostrar ejemplos prácticos e inspiradores que contribuyan a la recuperación y al fomento de sociedades más resilientes y justas.

El racismo si aún lo vemos, la inequidad racial toca fibras en todo el mundo necesitamos un cambio estructural en la conciencia colectiva de los seres humanos, políticas aplicables en las instituciones por el valor de la palabra y el respeto, somos convenientes de ser una nación multiétnica y pluricultural, insisto que es un imaginario nacional, recuerdo el video del hijo de María del Pilar Hurtado llorando el asesinato de su madre, la protección de los niños, niñas y adolescentes cada día son más vulnerados, violaciones, feminicidios, trata de personas, la falta de acceso a la educación, a la salud, vida digna entre otros ha sido el panorama que durante décadas hemos visto y en medio de la evolución es el titular de los medios de comunicación. Si reconstruimos desde adentro, podremos lograr mejorar acciones encaminadas al desarrollo sostenible de nuestras comunidades.

La consejera presidencial en temas de derechos en Colombia, Nancy Patricia Gutiérrez, hace pocos días lideró la instancia territorial de los derechos humanos en el Cauca, región que ha sido violentada por diferentes grupos al margen de la ley, ella según bases estadísticas de los últimos 10 años, los homicidios han bajado y asegura que el mayor desafío del Gobierno es la ilegalidad. En medio de retos y desafíos el saldo de líderes sociales defensores de derechos humanos según la organización no gubernamental Indepaz, está alrededor de 271 personas.

Nos imaginamos otro futuro para Colombia en diferentes escenarios, pero para lograrlo es importante una sana convivencia donde el respeto y la aceptación sea la diferencia para lograr los objetivos del milenio ¿será posible en medio del distanciamiento y nuevo orden de políticas públicas disminuir índices de intolerancia?

En Colombia vivimos el conflicto interno más antiguo del hemisferio occidental, las cifras hablan y muestran que más de 260.000 mil muertos, desaparecidos, desplazados, violaciones y secuestros, fue una tragedia en la tierra de macondo, pero aún se forman grupos y subgrupos con ideales de derecha o izquierda que aunque vemos muy lejos en muchas ocasiones pueden ser tragedias familiares, todo esto por la intolerancia social y no aceptar que en las diferencias, la diversidad, se construyen historias maravillosas, que son el legado a la humanidad.

La máxima representante de la ONU para los derechos humanos Michell Bachelet rechaza los crecientes índices de ataques armados que han acabado con la vida de civiles, defensores de derechos humanos y excombatientes de las Farc 66 masacres y 255 muertos durante este año, hechos registrado después del Acuerdo de Paz firmado en el año 2016.

Ante estos indicadores solo coincide el poco valor y respeto por la dignidad humana, se requiere acciones más concretas por parte de nuestras autoridades y proteger a los ciudadanos, estamos en el camino correcto cuando ayudas a quien lo necesita e irradias amor y bondad a quienes con tampoco llegan al estado de la felicidad, contar con una familia y su protección que garantice el derecho a la vida, el respeto y la obediencia son la ciencia que utiliza tu inteligencia asertiva.

Nuestros derechos son inherentes a nuestra naturaleza, indispensables para el desarrollo integral de los pueblos, los considero de obligatorio cumplimiento en una sociedad que busca la plenitud y el gozo de sus comunidades, establecidos reglamentados y consolidados en nuestra constitución política. ¿Estamos fallando? El respeto nos hace grande seamos resilientes.

Tres aspectos finales y no menos importantes pico y cédula, toque de queda y ley seca no han sido suficiente para que cese la violencia, la discriminación, los derechos de las víctimas del conflicto armado y el derecho a la verdad responsabilidad de la JEP, órgano creado por el acuerdo de paz su presidenta la jurista Patricia Linares se consolida como modelo de la justicia transicional en el mundo, apoyada irrestrictamente por el parlamento Británico, deja su cargo pero siguen su curso innumerables casos que fortalezcan los derechos de las víctimas y se conozca la verdad. Parece increíble en medio de un enemigo invisible mundial (Covid-19) todavía entre humanos sigamos agrediendo y no conviviendo, el liderazgo no existe cuando el respeto y la resiliencia se esconden.

El sentido profundo de este escrito es hacer un repaso por la historia, visibilizar a quienes luchan por nuestros derechos desde diferentes escenarios y logran paso a paso sacar adelante iniciativas y propuestas que garanticen una vida digna y la sana convivencia, destaco el trabajo de las lideresas y defensoras de derechos humanos que multiplican los recursos desde su entorno y cada habilidad es una herramienta práctica en su mochila llena de ilusiones para la construcción de una democracia inclusiva, donde todos participemos y nos empoderemos, convencida estoy que si aplicas normas mínimas de convivencia, veremos con objetividad el deber ser y la integridad de nuestras decisiones con hechos y derechos, haz siempre lo correcto.

Con sentimiento, cultural y de pueblo, mi opinión para ti.