Desafío por la supremacía al derecho a la vida y la reactivación económica

Por Raúl Dangond Contreras

Más de 1 año de pandemia–Covid-19, es oportuno hacer un balance de las actuaciones por el Gobierno nacional, distrital, departamental y municipal, en este orden: I) ¿las medidas implementadas presuntamente para mitigar el alto nivel de tragedias humana qué tan eficaces son? II) ¿cuál ha sido el dinamismo para evitar la desaceleración económica del país? III) ¿es viable reactivar la economía en estos momentos, que arroja altos indicadores de contagios que superan los 27.000 y muertes diarias de 550 en aumentos?

Si bien es cierto, debemos continuar con el autocuidado, más por el cumplimiento moral que jurídico – consciencia social. Por supuesto, la economía, el sistema de salud y la desigualdad social están fracturadas de manera inminente.

En efecto, la supremacía a los derechos fundamentales deberá prevalecer en todo el contexto gramatical. Sin embargo, el Gobierno nacional expidió recientemente decretos y resoluciones argumentando la tesis, que del avance del plan nacional vacunación, se protege y se logra reactivar la economía… como si la expedición de los mismos, la implementación de políticas públicas flexibles detuviera la catástrofe mortal que atraviesa el país. La realidad es otra; son más los sectores económicos afectados que los reactivados, en otras palabras – desigualdad económica y jurídica.

Del contexto precedente, es preciso recordar estos principios económicos “(…) El crecimiento de una economía puede provenir de tres fuentes que no son excluyentes. La primera es la expansión de sus factores productivos: mientras más trabajo, tierra y capital tenga una economía, más podrá producir. La segunda es el aumento de la productividad de esos factores. La tercera es un ingreso inusitado de recursos a la economía que financie un crecimiento de la demanda”. No obstante, por lo que es evidente que el sistema de salud y económico se encuentra en “cuidados intensivos”, específicamente, la región Caribe y el interior del país – Bogotá, tal vez; por la indisciplina social, la ineficacia ante medidas sanitarias y de orden público por parte de las autoridades, ha permitido el incremento de contagios del Covid-19. Entonces, perdura en el tiempo, ¿es medible la desobediencia social causada por el hambre latente de cada núcleo familiar supeditado a la alta economía informal?

Si bien es cierto, al país le han ingresado millones de dosis de vacunas para inmunizar a los habitantes del rebaño científico, permitiendo aunar esfuerzos en la prevención, pero no es suficiente. Propende, la desconfianza en la aplicación, por la desolación e impotencia de tantas muertes, causando metástasis por un tiempo largo, tal vez un año, dos años o más, según lo anunciaron las autoridades de salud y la OMS en días pasados, que esta pandemia hay que asimilarla como un VIH, una gripa, entre otras.

 En ese orden de ideas, por supuesto que es aplaudible la labor loable adelantada por los científicos y profesionales que continúan participando en esta dispendiosa investigación para mitigar el virus. Así mismo, la labor infinita por parte de los profesionales de la salud salvando vidas.

 Ahora bien, mediante Resolución 777 – 2021 proferida por el Ministerio de Salud resuelve reaperturar la economía en plena curva de altos contagios y muertes entre los meses de mayo, junio. Considero que la decisión es un exabrupto, insensibilidad e improcedencia ante la complejidad de las cifras records superiores a 550 muertes diarias, con tendencia ascendente hasta por lo menos 800 muertes en los próximos meses, según afirman los expertos en epidemiología.

 Del mismo modo, la comunidad médica, las asociaciones imploran al Gobierno derogar la reciente Resolución 777-2021, por las evidentes razones de alerta roja en que se encuentra el sistema de salud, las altas ocupaciones de UCI, pero son indiferentes las suplicas razonables manifestadas por este gremio que se caracteriza por enfrentar su misión con gallardía y altruismo ante la insensibilidad gubernamental. (Continua mañana).