¡Dialoguemos!

Colombia es un país diverso bañado por mares y ríos, adornado por inmensas montañas que muestran al mundo su grandeza, hoy los colores de nuestra bandera vibran y lloran por el desequilibrio y la desigualdad social, razones por las cuales diferentes colectivos sociales encuentran motivos para unirse al paro Nacional, surgen interrogantes en los ciudadanos y me imagino que el mismo gobierno se pregunta ¿Qué sucede? Lo cierto es que todos tienen una justificación en la medida de las circunstancias, es preciso contar que estudios realizados se demuestra que durante el 2020 y lo que va del 2021 se han disparado las ventas de antidepresivos y medicamentos para relajarse, todo lo anterior producto de la pandemia, el estado de conmoción que vive el planeta tierra no es para menos. 

Colombia desde el 28 de abril una vez más salió a las calles para mostrar el descontento por la inestabilidad nacional que se atraviesa en varios sectores de la cadena social que constituyen nuestro país, en muchas ciudades los plantones han sido con un toque de arte y cultura buscando la metodología para mostrar al gobierno el descontento del pueblo colombiano.

La lucha y la manera de demostrar las deficiencias en sectores puntuales como la educación y la salud ha desencadenado la continuidad de estas manifestaciones en todo el territorio nacional, La Guajira ha sido escenario de civismo y de manera ordenada y pacífica ha viralizado la dura realidad del desempleo y falta de oportunidades. Pero no todos comprendemos situaciones difíciles y en mi imaginario singular he concluido que la violencia salió del campo y está en las ciudades donde el mundo ha titulado en los medios de comunicación que los colombianos nos estamos matando.

¿Civiles confrontados con la fuerza pública, el pueblo como espectador, nos queda el sin sabor del por qué el tiroteo, no obstante, a todo esto, el Esmad con su mayor despliegue obstruyendo? ¿O respaldando? a los ciudadanos que con su voz dicen ya no más, las imágenes que dan la vuelta al mundo son similares a los diferentes episodios vívidos en nuestro país hermano, cifras de personas desaparecidas y la violación continúa de los derechos humanos.

La protesta social es la manera para que quienes no aceptamos realidades, en unidad logremos el bienestar social de nuestros territorios, esta dio como resultado retirar la reforma tributaria fue un logro para nuestro país, para las diferentes clases sociales, hasta ahí todo nos indica un balance favorable para quienes luchan y quieren un país justo, la reforma a la salud es otra de las razones que justifica el comité de paro Nacional por la cual el pueblo colombiano salió a las calles.

Aunque se han querido manejar las situaciones presentadas como el represamiento en las vías de diversas cargas, se evidencia la escasez de alimentos y el alza de precios en la canasta familiar, las vías bloqueadas, con aglomeraciones por todos lados lo que pone en riesgo de contagio a todos, urge por el bienestar de todos los consensos sociales mediante el diálogo con diferentes sectores sociales y económicos de nuestro país, será el camino acertado para que las decisiones del gobierno nacional sean acertadas y basadas en la realidad política y social que estamos viviendo. Los directivos del comité de paro Nacional siguen firmes en el pliego de peticiones buscando mediante el diálogo una negociación, con acuerdos definidos y resultados visibles.

Considero inaceptable despedazar como un rompecabezas las instituciones públicas, entidades privadas, el saqueo, retener las frutas y verduras, los medicamentos, las vacunas, y poner en riesgo nuestra canasta familiar, perjudicar nuestros campesinos, eso no es defender es generar violencia, descontento, crisis y un déficit en pequeños, medianos y grandes empresarios coartando la posibilidad de generar nuevos empleos.

Dialoguemos, es la mejor herramienta para hacer valer nuestros derechos, el deber ser de los gobernantes es garantizar el derecho a la vida digna de los ciudadanos, el desequilibrio social por el que atraviesa nuestro país es el precio de decisiones poco acertadas, que en diferentes sectores sociales, económicos y políticos se tomaron en el pasado.