Diego Alberto, juventud villanuevera

Siempre mantengo viva la esperanza que La Guajira sea la región que soñé y mi pueblo logre los estándares de desarrollo para andar por esa autopista como sucedió en ese pasado glorioso, que siempre identifica a mi Villanueva del alma. Han sucedido en las últimas décadas muchos tropiezos, por un lado la violencia que nos azotó sin clemencia, por otro lado el mismo abandono del Estado colombiano a nuestra principal fuerza motora, nuestra economía primaria, como fue el desarrollo del campo, que desde esa violencia de la década de los 90, el Gobierno nacional no ha vuelto a ser presencia para devolver esas fortalezas que caracterizaron a este bello municipio. Villanueva hoy anda en los caminos de esa autopista del desarrollo soñado.

Pienso que ese sueño que perdura en mi será por fin realidad para la generación de mis hijos y las demás que ya comenzaron a llegar, con las innovaciones que ellas aspiran desde sus propias visiones del mundo globalizado en que nos movemos y de la vida, y  con sus propias herramientas de trabajo, cada vez más avanzadas y sofisticadas.

En mis últimas columnas he comenzado a escribir sobre estas nuevas generaciones, que serán el alma y el motor no solo de Villanueva sino de La Guajira entera. Si afincamos nuestra confianza y nuestra credibilidad en esas juventudes y los comprometemos a que se empoderen de la política sana y sean asertivos en ese empoderamiento de confianza que les da la comunidad, de seguro muchas cosas cambiarán para bien, para los municipios y para el mismo departamento.

Hoy traigo el nombre de Diego Alberto Baquero Altamar, un ingeniero Industrial de 28 años que con el llamado de muchos jóvenes villanueveros profesionales y no profesionales, le han pedido que gracias a su carisma, a su personalidad, a su recto proceder, coloque su nombre en la palestra de los precandidatos a la Alcaldía de Villanueva y como lo expresara un dirigente político peninsular, que la política es lo más fácil, que hay que hacer, lo que el pueblo pide y decida.

Diego Alberto está en esa tarea y hoy está posicionando su nombre con la juventud villanuevera, que como lo ha expresado nuestro presidente Iván Duque, que los jóvenes guajiros deben tomar la decisión de meterse a la política, pero a la política sana, sin revanchismos, sin chismografía, sin zancadillas, sin malas informaciones, eso sí, posicionando su nombre de manera sana y transparente.

Diego Baquero Altamar es un joven profesional con aspiraciones, con sueños por delante, con un extraordinario carisma que de entrada cae muy bien. Quiere con el apoyo de esas juventudes y del pueblo en general construir un buen futuro para su pueblo y que en el proceso de desarrollo que está, buscar de manera coaccionada con el apoyo de la experiencia de otros villanueveros, posicionar su nombre para ser candidato de su querido pueblo.

Como lo he expresado siempre, esto solo es posible a condición de que no desertemos de nuestras ideas, pues, de otro modo, caeremos en la trampa mortal de la subrogación de designios ajenos. Porque muchas veces, en nuestro departamento actuamos como el tuerto que por cojo de un ojo sublima su visión, poniendo andar el otro más hacia el oscuro que hacia lo profundo y es cuando la luz no alumbra y así, cojo de un ojo, cree que es más útil en la oscuridad.

Lo expresaba un editorial del Diario del Norte ‘Temporada de Reflexión Política’: “en nuestras noches plenilunares, la dirigencia política del Departamento debe considerar esta iniciativa con detenimiento, lo debe hacer frente al apoyo que le den a los actuales precandidatos a las alcaldías y a la Gobernación, apoyar a personas que por su hoja de vida y su gestión en bien de la comunidad trabajen sin que exista la necesidad de protagonizar más escándalos de los tantos que tuvimos”.

Es hora de esa reflexión política y de darles el apoyo a las nuevas generaciones que están pidiendo vía en la política departamental y Diego Alberto Baquero Altamar, es uno de esos nuevos profesionales que con todo respecto, sin ofender a nadie, ha venido sondeando su nombre en la comunidad villanuevera. Dios es nuestro guía y quien dirige nuestros pasos.