Dos evaluaciones y una sola verdad

Las engañifas basadas en espejitos y abalorios distractores e ilusorios propios de épocas pretéritas, épocas de conquista y “colonización” e inclusive del siglo pasado y antepasado, aparentemente superadas, en donde burlaban a las comunidades nativas con oropeles a cambio de la extracción desbordada e ilimitada de sus riquezas naturales: oro, plata, perlas, petróleo, y como sucedió en el pasado reciente con el carbón. Están reapareciendo. La historia está a punto de repetirse con el asunto de las energías renovables no convencionales llámense: eólicas, solares y mareomotrices.

La percepción de un pasado relegado y aprendido es absolutamente errónea, basta leer detenidamente las opiniones del viceministro de energía del actual gobierno;  en su reciente visita al departamento nos anuncia ríos de leche y miel como consecuencia del inicio en firme de los proyectos eólicos. Notifica que “concentrados en los acuerdos de consulta previa, obras por impuesto, regalías y fondos del Ministerio para electrificación rural y las transferencias eléctricas de los proyectos, una vez estén generando para transferir a las comunidades”. En la alegre visión gubernamental se prevé la reactivación económica del departamento. Incluso mencionó que dentro del Plan Nacional de Desarrollo se insertó un artículo para que las energías renovables puedan hacer trasferencia de la energía que generan a las comunidades de los municipios. Aquí vale la pena recordar que La Guajira tiene la cobertura eléctrica más baja del país, con menos del 60%, lo que se traduce en más de 80 mil familias carentes del servicio. En su evaluación, caracterizada por la charlatanería típica de funcionarios públicos, el viceministro pronosticó la generación de 11 mil empleos durante los periodos de construcción, montaje y operación de los proyectos. En el pasado, los pregoneros de esos mensajes subliminales eran agentes foráneos, hoy lo son también funcionarios públicos. Ambos se acoplan en el presente.

La benévola y contemporánea verborrea del burócrata de turno nos retrotrae a las grandilocuentes frases del expresidente Betancourt, en su momento refiriéndose al Cerrejón como “una profesión de fe en el destino de la Nación”, “una obra de liberación del atraso”. Examinado el impacto de la minería de carbón, imposible concebir palabrería más hueca. El extinto expresidente era poeta antes que político. Los conceptos del viceministro Lotero en torno al impacto integral de los proyectos eólicos en La Guajira no expresan fidedignamente lo que está sucediendo. Dio un parte de victoria en el cumplimiento estricto de las empresas en el Marco de Referencia de las Licencias Ambientales. Sus opiniones en torno al licenciamiento, consultas previas, afectaciones en materia paisajística, sobre la sonoridad, vertimientos de agua y demás consecuencias ambientales no se compadecen con la realidad, y la evaluación y conclusiones de una investigación realizada por Indepaz.

La única entidad preocupada por la suerte de temas referentes a Licencia Previa, al conocimiento libre e informado, consecuencias ambientales, compensaciones, fraccionamientos de los proyectos para evadir el control de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), ha sido la Procuraduría General de la Nación. Las demás instituciones y entidades han brillado por su ausencia. Las comunidades indígenas se encuentran expósitos en una relación asimétrica frente a las empresas. El análisis sereno del documento de Indepaz genera legítimas preocupaciones y pone en duda los jubilosos augurios del alto funcionario gubernamental. Por el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo.

Insistimos reclamando mayor incidencia y proactividad de las entidad locales: gobernación, asamblea, Universidad de La Guajira, Corpoguajira, que a la fecha han sido convidados de piedra dentro de la Revolución Energética Renovable pronosticada a la Península. Desconocemos algún proyecto, programa, convenio o cualquier iniciativa encaminada a preparar los 11,000 empleos que supuestamente generaran los múltiples proyectos eólicos. Llamamos la atención sobre la factibilidad y necesidad de un proceso de Reconvención Laboral que absorba por lo menos el 30 o 40% de los trabajadores guajiros que quedaran cesantes una vez ocurra el cierre minero de los proyectos carboníferos. Se da una coincidencia cronológica entre el cierre minero del Cerrejón con el periodo de esplendor y despegue definitivo de los Parques Eólicos en la Alta Guajira. Neutralicemos el riesgo de un nuevo enclave y la reiteración de otra frustración.

No sobra aclarar que el impulso a las energías eólicas, en buena medida proviene del gobierno anterior: La Ley 1715 de 2014, la adjudicación de los contratos para el montaje de proyectos de redes de trasmisión y la preparación de las primeras subastas para la adjudicación de proyectos de energías renovables fueron gestionados e iniciados en el gobierno Santos.