Dos más dos son cuatro

Por Elimenes Bruges Guerra

Dos más dos son cuatro. Hasta ahora quiero decir que en estos tiempos de incertidumbre, cuando el Covid-19 llegó como para quedarse, el futuro se vuelve más incierto que nunca y todo puede cambiar. Y a lo mejor, dos más dos dejan de ser cuatro. Tanto en la economía como en el resto. No se sabe qué va a pasar.

En la economía, por ejemplo, en el mes de abril, el petróleo tipo Brent, el que nos interesa a los colombianos, llegó a un mínimo de 15,98 dólares por barril y el tipo Texas bajó su precio hasta cifras negativas llegando a cotizarse a -40 dólares por barril. Es decir, no lo querían ni regalado. Era que el mundo se había parado y no necesitaba petróleo. La volatilidad de los mercados y la pandemia se encargaron de parar el mundo con todas sus consecuencias.

Los datos del Ministerio de Salud en Colombia nos dicen que en comparación con otros países de América y Europa la propagación del Covid-19 y sus efectos han sido más lentos y menos letales, pero los datos van en aumento y merece la pena abrir bien los ojos y alertar a la ciudadanía para que asuma comportamientos sociales responsables que dificulten la transmisión del virus y que a su vez eviten el colapso de las entidades de salud que son las que, en últimas, van a salvar o a castigar vidas.

Están creciendo las cifras y esto no nos debe dejar dormir tranquilos. La cima de la curva no se ve todavía y el virus se ha instalado en más del 50% de los municipios colombianos. Y las poblaciones “limpias”, es decir, los municipios libres de Covid-19, hoy por hoy, solo tienen cerca de cinco millones de habitantes. El resto de la población tiene el virus detrás de la oreja. Por eso se estima que la cuarentena colombiana va a ser larga, muy larga.

No se sabe para dónde vamos. Lo que si debe quedar claro es que únicamente la ciencia tendrá respuestas para enfrentar una pandemia, sea el Covid-19 o cualquiera que infortunadamente llegare a presentarse. Y acompañando a la ciencia deben estar las políticas sociales que promuevan un sistema robusto de salud pública.

La ciencia, porque solo la investigación científica básica, aplicada o experimental, será capaz de frenar el virus no solo con vacunas y/ o tratamientos médicos sino también con el conocimiento de las condiciones en que se propague o se controle. Colombia tendrá que incrementar su gasto en I+ D , pasar del vergonzoso 0.24 % del PIB hasta al menos 1.5% como única forma que el INS y los demás institutos y centros de investigación le sirvan mucho más a la sociedad.

Y en cuanto a buscar un sistema robusto de salud pública, el país es consciente que desde la expedición de la Ley 100 de 1993 la salud pasó de ser un derecho a ser un negocio cuando se reforzaron políticas neoliberales de privatización que agrandan la brecha social. El sistema de salud se fue convirtiendo en un sistema profundamente individualista orientado a la lógica del mercado. Y, amigo lector, téngalo por seguro, aquí si dos más dos seguirán siendo cuatro, en tiempos de pandemias solo nos podrá salvar un sistema de salud pública, fuerte, independiente y estatal.