Efemérides culturales en el mes de julio

A veces parece que una mano poderosa, como jugando en forma traviesa, moviese los hilos que rigen la existencia de personas destacadas en las artes, la literatura, la cultura en general. No puede llegarse a otra conclusión si tenemos en cuenta que en el mes de julio del año 2007, con pocos días de diferencia, partieron de este mundo tres importantes intelectuales de reconocimiento universal.

El primero de nuestros reseñados es Roberto Fontanarrosa, a quien dedicamos una de nuestras Acotaciones en el mes de marzo de este año. En ese artículo recordábamos que el “Negro” Fontanarrosa nació en Rosario, Argentina y “exploró el humorismo con una alta dosis de sarcasmo irreverente que le permitió ver el mundo más allá del claroscuro que parece envolver a los personajes públicos y a la sociedad que se mueve en los bajos mundos”. Son conocidas sus historietas “Boogie, el aceitoso” e “Inodoro Pereyra, el renegau”. Su fallecimiento ocurrió el 19 de julio del 2007.

Una efemérides más de este mes se relaciona con el sueco Ingmar Bergman, director de cine cuyo deceso se produjo el 30 de julio del mencionado 2007. Había nacido en Upsala y tenía 89 años. Es un personaje fulgurante, considerado por muchos como el mejor cineasta de la historia. Sin embargo, para alcanzar esa condición tuvo que exorcizar una infancia traumática a través de obras maestras del cine que exploraron la ansiedad sexual, la soledad y la búsqueda de sentido a la vida. Obras de Bergman son, entre otras: ‘Secretos de un matrimonio’  y su gran éxito, ‘Fanny y Alexánder’.

Otras destacadas producciones de Bergman son ‘Fresas salvajes’ y ‘El séptimo sello’. La primera presenta a un profesor jubilado que se enfrenta a la vejez mientras rememora su juventud. La segunda, sobre un caballero de la Edad Media recién llegado de luchar en las Cruzadas, preparado para jugar una partida de ajedrez contra la muerte. Si bien en la segunda pone de presente la ausencia de Dios y la falta de respuesta al interrogante “¿qué ocurre al morir?”, la primera es un estudio muy completo sobre lo que significa envejecer. Uno de los mayores ejemplos de existencialismo en el cine lo constituye la conocida como trilogía del silencio de Dios, formada por tres obras de Bergman: ‘Como en el espejo’ (1961), ‘Los comulgantes’ (1963) y ‘El silencio’ (1963).

El mismo día de la muerte de Bergman, falleció en Roma Michelangelo Antonioni. Tenía 95 años. A lo largo de su carrera recibió muchos premios, entre ellos el León de Oro de Venecia en 1964, la Palma de Oro de Cannes en 1967 y el ansiado Oscar de Hollywood en 1995 por la calidad del conjunto de su obra.

Entre sus producciones se destacan ‘Blow up’ (1966), ‘Desierto rojo’ (1964) y ‘Zabriskie Point’ (1970). Vale la pena destacar que ‘Blow up’ es una adaptación de un relato de Julio Cortázar que se refiere al descubrimiento de un delito a partir de una fotografía. Antonioni, obsesionado por el juego con la imagen y la búsqueda de un lenguaje formal y estético, con escenas largas y lentas, enfatizaba en indagaciones sobre el mundo interior de sus personajes.

No es raro, por eso, que encontrara en la obra de Cortázar el argumento preciso para la aplicación de sus teorías.

Se esfumaron en esos pocos días estos tres cultores del arte de la imagen. Demasiado importantes para reseñarlos en una corta y simple nota periodística. Volvamos con admiración los ojos al legado que nos han dejado, aunque ello no sea suficiente para agradecerles sus valiosos aportes.