El 7 se celebra el Día Mundial de los que leen

Cuando hablo de leer no tiene que ser o hago referencia a libros extensos. Leer es un placer; esa es la consigna. Se pueden leer agradables revistas, periódicos o libros y se podría tomar el hábito con cortos tiempos o pocas páginas por día. Por ejemplo, si empiezas por leer 10 páginas diarias se contabilizarían 3660 este año. Quiere decir que leerías 12 libros de 305 páginas. Promediaríamos un libro al mes.

Por otra parte, los niños no tomarán el hábito de la lectura diciéndoles o insistiéndoles que lean o delegándole esta competencia al profesor de castellano del colegio. Leerán si ven a uno o varios de sus seres queridos lo hagan. El ejemplo en la familia es primordial.

En todo caso, los seres humanos adquirimos o aprendemos una serie de competencias comunicativas durante nuestra existencia. Unas más temprano y perfectas que las otras. Y, con ellas es que interactuamos con la sociedad: hablar, escuchar, leer y escribir.

Igualmente, todas las anteriores competencias son primordiales para nuestra convivencia dentro de nuestro círculo social. Suele ocurrir que perfeccionamos una, la más primordial como para no morirnos de hambre: hablar.

Hablar es emitir sonidos articulados por la boca, pero incluye lengua, labios, paladar, cuerdas vocales, dientes y cerebro. Aun hoy creemos que de toda la naturaleza somos los únicos que hablamos. Además, muy temprano desde nuestra niñez aprendemos y nos pasamos hablando casi toda la vida. Hay personas que se le debiera colocar un botón de pausa porque hablan y hablan, pero dicen muy poco.

Escuchar parece ser la más fácil, pero vaya que nos trae problemas no aprenderla bien. Consiste en percibir lo que otra persona transmite para evaluar y responder acertadamente. Pero cuando pretendemos imponer nuestro punto de vista, esta competencia se pierde y olvidamos que de las cualidades de ser excelente ser humano, está saber escuchar.

Escribir es una habilidad en el ser humano. Es compleja y se deben tener conocimientos, estrategias y capacidad de hacerlo. Mejor dicho, se aprende cuando relacionamos o manejamos las otras tres competencias. La escritura es una habilidad compleja porque implica que el escritor tenga conocimientos, habilidades básicas, estrategias y capacidad para coordinar múltiples procesos.

Y, por último; la lectura que es el combustible de las demás competencias comunicativas por ser fundamental para que se desarrollen. Así mismo, leer es indispensable en cualquier momento de nuestra vida. Lo aprendemos en la escuela cuando adquirimos conocimiento sobre la unión de las letras con nuestra profesora de primero primaria. Pero, son muy pocos los que dejan a los libros como aliados o amigos inseparables. Los pocos que lo hacen, por lo general marcan mucha diferencia con los demás. Yo afirmo que si hay que separar a los seres humanos por algo –en vez de estratos– se debería hacer en los que leen o los que no. El que lee habla mejor, sabe escuchar, sabe escribir. Además, tiene más fácil acceso a avances tecnológicos o científicos, aprende más fácil, recrea mejor la realidad, no traga entero, no se deja enredar, vota bien, dialoga con muchos autores durante su vida, es crítico de su entorno. Este tipo de persona no debería tener un botón de pausa y son las que necesitamos por montones en nuestra sociedad y entre nuestros amigos.

En síntesis, ¿Cuántos libros has leído en estos dos meses del año? ¿Cuántos proyectas leer durante el 2020?

Para concluir, mañana 7 de marzo celebramos el Día Mundial de la Lectura al que yo llamaría ‘Día Internacional de los que leen’ que nos sirva para que pasemos los colombianos del promedio de un libro leído al año a los 12 que nos daría leer las 10 páginas diarias: uno al mes. Y, no olviden leer se convierte en conocimiento, hábito, cultura, excelente estilo de vida, es un placer que se irradia, se te nota.