El agujero negro de la politiquería

El título de esta columna podría ser el agujero negro de la corrupción, pero como reza el dicho popular primero fue jueves que viernes. Por estos días el término ‘agujero negro’ que gracias a los investigadores del consorcio Telescopio Horizonte de Sucesos (EHT, en sus siglas en inglés), donde se pudo observar por primera vez la foto de un agujero negro.

La ciencia sabía hace tiempo de la existencia de este fenómeno, pero nunca hasta ahora se había captado la imagen de uno de ellos. Muchas opiniones mundiales no creían en la existencia de un agujero negro, así como hay gente que cuestiona que el hombre haya llegado a la luna o cree que Pablo Escobar sigue vivo.

De igual manera, en el mundo macondiano de Colombia hay gente que cuestiona que la politiquería no existiera y que en nuestro país se ejerce una verdadera democracia bajo sus principios morales y transparentes. Desde hace mucho tiempo yo diría décadas que la politiquería reemplazó a la verdadera política. La política concedida como tal era la capacidad de servir a la sociedad civil o a las comunidades para jalonar el desarrollo en las diferentes partes del país.

Pero ella fue reemplazada por la politiquería que viene a ser el arte de servirse al usufructo personal de los dirigentes así como de los funcionarios públicos que ejercen de manera descarada sus funciones en los diferentes rincones de la patria y los dirigentes que se amangualan para defender el poder, pero no el del pueblo, sino el de sus propios intereses.

Producto de esa politiquería es como la corrupción fue tomando forma y arrasó con el erario público y privado y se ha convertido emulando a la politiquería en el mayor agujero negro que como en el universo se traga galaxias enteras, en Colombia como un imán se ha venido tragando los presupuestos y las oportunidades de desarrollo para ser un país mejor.

El agujero negro de la politiquería y de la corrupción no ha dejado que el sol resplandezca de nuevo en nuestra sociedad. Es tal el tamaño de este agujero negro que se ha tragado 50 billones donde los corruptos han hecho feria y lo más triste es que lo demuestran y se lo enrostran a los colombianos en las redes sociales, carros lujosos, apartamentos y fincas, yates y etcétera y etcétera. 50 billones sin incluir lo que se roban a través del contrabando, del narcotráfico y de los juegos de azar. Imagínense ustedes mis queridos lectores que podríamos calcular una cifra por encima de los 100 billones de pesos. Mientras la salud y la educación pública anda al garete.

Si nos fuéramos a La Guajira, el agujero negro de la politiquería y de la corrupción se ha tragado todo. Durante 30 años ese agujero negro se tragó más de 8 billones de pesos producto de las regalías y lo más triste que no quedó una obra para mostrar, con excepción de la primera etapa de la represa del Ranchería que también se convirtió en un agujero negro y los megacolegios que no se han aprovechado al máximo en bien de la educación pública.

La Guajira es uno de los ejemplos donde el agujero negro llegó y se tragó todo. Después de su paso aunque no ha salido todavía, lo único que dejó fue una pobreza extrema, unas vías de comunicación que parecieran trochas, una salud pública en cuidados intensivos, unas necesidades básicas insatisfechas de las más pobres del país, cero producción agroindustrial, competitividad en pañales y lo más triste retrocedimos mentalmente porque no hemos aprendido de los errores. La Guajira y el Chocó pueden ser pioneros para la Nasa para hacer un estudio profundo cuando pasa por ellos un agujero negro y consume toda su masa física e intelectual y solo quedan despojos de supervivencia de lo que es la politiquería y la corrupción. ¡Válgame Dios!