El amor y la poesía en los tiempos del Covid-19

Por Rosendo Romero Ospino

Ante el desconcierto, estupor, incredulidad, asombro, impotencia, expectativa y presentimientos apocalípticos, que nos ha creado el Covid-19, me alegro mucho y festejo infinitamente agradecido a mis musas celestiales el haberme conducido de la mano siempre por los senderos del amor, haber sido por 44 años compositor del amor, es un performance de la cual me siento feliz y en paz con Dios, nunca he invitado en mis canciones al vicio, adulterio, desprecio, odio y nunca he hecho alarde de la proclive adicción al alcohol, para mí la borrachera no suma, el alcohol todo lo resta.

A gusto convertí a la mujer en el altar de mis canciones, no dejare de insistir en la calidad de las canciones, los valores son sin duda alguna un refuerzo infalible para componer cosas positivas y especialmente para cantarle al amor, que es la fuerza que mueve al mundo. Mis títulos son una permanente búsqueda del amor: ‘Mensaje de Navidad’, ‘El amor es un cultivo’, ‘Canto al amor’, ‘Amor de vida eterna’, ‘Sombras de amor’, ‘Sueño de conquista’, ‘Mil Navidades’, etc.

Debo aclarar que el género romántico tiene dos aspecto, el amor y el desamor, yo he sido fuerte en el amor como poeta lirico y romántico, otros han vertido toda su poder lirico y romántico en el desamor, ambos son válidos, siempre ha existido otro tipo de canto no solo de ahora si no de tiempo atrás que carece de lírica y romanticismo, y hace apología al vicio, lo triste de esto es que algunos de estos señores tienen principios cristianos, pregunto ¿Acaso no hay ahí un divorcio de los ideales y algo de desprecio contra la humanidad y contra la música que le da de comer, además de una trampita al cristianismo?

Otra pregunta ¿Vale la pena? Seguir contribuyendo con el degenere de un mundo tan hermoso como el nuestro, la música es un maravilloso vehículo para decir cosas valiosas, todavía hay muchas almas buenas, que creen en la vida en el amor, Dios te dio un talento ¿qué estás haciendo con él? El trabajo hecho honestamente no ofende a Dios y beneficia a la sociedad.
Uno no solo se enamora de una mujer, también del amanecer, una noche de estrellas, los ríos y el nido de un gorrión, de la flor del puy, de una llovizna que se ríe en forma de arcoíris, amigo compositor, sigue nuestro rumbo solo has las cosas bien para uno decir el vallenato queda en buenas manos.