El boomerang divino

Por Alexandro Hernández Rodríguez

El correcto orden social de una sociedad lo determinan sus leyes e instituciones democráticamente creadas para hacerlas cumplir. El debate propio de si son acertadas, acatadas y aplicadas, nos guste o no deben ser respetadas. La impartición de justicia estará enmarcada en la objetividad de los fallos y jurisprudencias.

Sin embargo, existen seres humanos, convencidos de ser “dioses humanos” venerados por una fila de borregos y fanáticos que piensan que esas leyes están hechas para otros y no para ellos. Que seguirán haciendo, deshaciendo y violando cualquier norma constitucional presente. Escapando por momentos de la justicia humana pero nunca de la divina.
El caso que hoy mantiene polarizado nuestro país y nuestra región guajira. La expedición de orden de captura emitida contra el expresidente Álvaro Uribe revoloteó, incendió y despertó aún más el odio, por el contrario, por el que piensa diferente, por el que no aplaude las atrocidades conocidas y comprobadas, al menos por familiares, pero olvidan que pecado es pecado.

El respeto por el peso y contrapeso jurídico que existe en una democracia está por encima de los gritos, insultos e interferencias que se quiere imponer a la justicia colombiana. Hay más de quince acusaciones y denuncias aún en curso sin fallo. Pero, lo que, sí podemos tener claro, lo que hoy tiramos mañana se nos devuelve. Pretender desconocer las atrocidades ocurridas durante sus dos gobiernos es tratar de tapar el sol con una sola mano. Olvidar las viudas, huérfanos, masacres, muertos, asesinados, desplazamientos forzados, persecuciones, chuzadas, señalamientos, perfilamientos, arrasamiento de derechos laborales, creaciones de leyes nefastas hacia la clase obrera, implica de pisar y enlodar el derecho a que tenemos todos los colombianos a conocer la verdad. A conocer el cerebro de quien o quienes impartieron y patrocinaron esas órdenes que enlutaron y acabaron con familias enteras y pueblos.

¡Alegrarnos, Jamás! Es un ser humano. Con muchos errores, sí. Con aciertos también. Pero como lo dijo la alcaldesa, la justicia es para todos, no tiene clase social. Debemos dejar actuar a las cortes, debemos esperar que estas hagan lo que por ley les corresponde. Evitar la injerencia desde el púlpito presidencial. Esto es una muestra de nerviosismo porque si cae, seguramente vendrán muchos terceros que cual odio a y nervios a la JEP han demostrado, también caerán.