El ‘cachaquito’ del DAS

Samuel Santander Lopesierra Gutiérrez, más conocido como ‘Santa’, aspiró al Senado de la República para el periodo 1994-1998, logrando ser elegido senador con la votación más alta de la costa Caribe. Su segundo renglón fue Juan Carlos Castro Arias, natural de Valledupar. Cuando estaban en campaña política, ‘Santa’ envió de Maicao cientos de juguetes para que ‘Juanca’ los repartiera en los barrios pobres de Valledupar.

Santa’ envió juguetes buenísimos, como pista de carros, carros a control remoto, trenes eléctricos, helicópteros, aviones, etc. ‘Juanca’ llenó de juguetes la vieja camioneta Ford-250 de nosotros, y con el apoyo de los caregallos, ‘el Cacha’ (conductor de familia), Ever, ‘Chuni’, José Rodolfo, Azalia, Efra Amaya y el Bala Escalona, se desplazaron al barrio Divino Niño para repartir los obsequios y al llegar, ‘Juanca’ llamó a uno de los líderes del barrio para que avisara a los padres de familia con el fin de que llevaran en fila india a sus hijos menores donde estaba parqueada la camioneta para entregar los regalos. ‘Juanca’ es psicorrígido. Es de esas personas perfeccionistas y las cosas, como las planea, deben hacerse porque si se desvían un poquito le produce cortocircuito. En este orden de ideas, él tenía una gritería con los pelaos del barrio para que hicieran dos filas, una de niños y la otra de niñas, para que, de esta manera, recibieran el juguete cada uno, de manera organizada. Pero, cuando el primer pelao’ recibió un helicóptero a control remoto, se emocionó tanto que empezó a gritar: “Nojoda, que vaina tan buena, miren, miren, esto vuela”. Enseguida se formó la algarabía de la pelaera porque se desarmaron las filas y se amotinaron simultáneamente a exigir los regalos. Todos gritaban al mismo tiempo, mientras ‘Juanca’ trataba de imponer el orden. En eso, hizo presencia el candidato Santa Lopesierra con un camión lleno de más juguetes, chocolates, galletas y dulces y con la ayuda de los líderes del barrio, lograron calmar la euforia de los pelaos, quienes, al final, recibieron sus juguetes y otros regalos. Era impresionante la cantidad de niños agradecidos que gritaban: “Santa…, Santa…, Santa es papa Noel”. “Santa” cargaba a los niños, los besaba, se abrazaba con las mamás del barrio y en medio de la multitud, habló con ellos. — ¡Niños del Divino Niño!: ¡Espero que disfruten los juguetes que les envió el niño Dios! ¡Tienen que portarse bien y obedecer a sus papás! Los niños y sus padres, muy agradecidos, lo aplaudieron. En eso, ‘Santa’ sentó en sus piernas a una niña y le preguntó si le había gustado su muñeca Barbie, y ésta, muy feliz, le dijo: “Señor Santa, todo estuvo muy bien. Lo único malo fue que nos mandó a ese cachaquito del DAS —señalando a ‘Juanca’— que nos tenía locos a todos los niños”.