El conocimiento básico de los candidatos

El conocimiento básico que debe tener un candidato que aspira a ser alcalde o gobernador en su departamento, va más allá de la elaboración del programa de gobierno.

Igualmente, es un plus importante, en la era de la sociedad del conocimiento, cuando nuestro pueblo demanda unos municipios y un departamento emprendedor. Necesitamos gobernantes además de impolutos, preparados para despojarnos de la estigmatización a la cual nos ha reducido la opinión nacional asociando la corrupción con la falta de conocimiento. Además de conocer el carácter unitario del Estado y la descentralización territorial, un candidato debe apropiarse del conocimiento de las entidades territoriales y sus competencias. Igualmente, conocer sobre los recursos públicos y sus diferentes fuentes de financiación. Además, el papel y funciones de alcaldes y gobernadores para desarrollar una gestión orientada a resultados. Así mismo, debe concientizarse de que su principal objetivo es mejorar el nivel de vida de los ciudadanos a través de una eficiente prestación de servicios, lo cual depende en buena medida de la calidad de los procesos de planificación que adelanten gobernadores y alcaldes con el respaldo de la ciudadanía. Del mismo modo, los futuros mandatarios deben conocer el rol de los concejos municipales y las asambleas departamentales, como coadministradores de la entidad territorial. Porque se requiere llevar con los padres del departamento o el municipio unas relaciones armónicas en cuanto a los debates de control político y la aprobación de facultades en espacios institucionalizados dentro del marco de sus competencias. Siguiendo ese orden de ideas, deben formular un programa de gobierno en el cual refleje el interés colectivo y que le permita al candidato exponer y debatir sus ideas, recogiendo las inquietudes de la comunidad. Ese plan de gobierno además de convertirse en la hoja de ruta para formular el plan de desarrollo, debe tener en cuenta todos los intereses representados en el municipio, distrito y/o departamento. Así mismo, establecer propuestas estratégicas y programas banderas que atiendan los intereses de las mayorías y el uso eficiente y transparente de los recursos públicos. Los candidatos de hoy, deben ser emprendedores hasta salirse de los cánones convencionales de la administración tradicional, para que puedan hacer una administración extraordinaria y de verdad para la historia. Si no, serán otros más del montón, que pasarán sin penas ni glorias por las galerías de los palacios municipales. En Colombia, hoy se alza Alejando Char, el alcalde de Barranquilla, como el mejor del país. Sus estrategias han sido el endeudamiento del Distrito, el compromiso de las vigencias futuras y la presión de los contribuyentes para el pago de sus obligaciones, por eso observamos la transformación con obras de impacto en la ciudad.

Desde luego entonces, que cada candidato debe conocer la categoría de la entidad territorial que va a dirigir, su presupuesto de ingresos y gastos, su deuda pública, su capacidad de endeudamiento y el marco fiscal de mediano plazo. Sin hacer un ejercicio financiero es muy difícil lanzarse a realizar propuestas aterrizadas con un plan de inversiones.

Los futuros mandatarios deben conocer el diagnóstico de la entidad territorial que aspiran a gobernar para hacer el planteamiento estratégico y transformar los escenarios-problemas que encuentran. Conocer cómo funciona el Sistema General de Regalías y como se accede a los recursos.

Del mismo modo, cómo funcionan los Ocads y cuál es el rol del mandatario en estos órganos colegiados. Todo esto lo escribo, porque un ciudadano desprevenido diría que a los alcaldes y gobernadores electos, la Esap los capacita como requisito previo a su posesión. Pero es que, la administración pública se aprende administrando como a hacer las cosas, se aprende haciéndolas. Entonces, un mandatario que llegue sin experiencia y sin conocimiento a la administración pública, llega para que otro gobierne desde la sombra o en cuerpo ajeno.

De ahí se explica que nuestros mandatarios se ubican en pésimos lugares en el ranking de desempeño. Porque solo quien no sabe para dónde va, cualquier camino le parece bueno. Pero quien tiene conocimiento ordena, delega, administra, decide, planifica y ejecuta, que son los verbos más conjugados en la vida pública. Por eso, quienes sueñan con gobernar el pueblo donde tienen enterrado su ombligo y sus muertos, deben quemarse primero las pestañas para que esa oportunidad los encuentre preparados.

Haciéndose acompañar además, de una red de estructuradores y formuladores de proyectos de inversión pública, como quiera que hoy la gestión es por proyectos, y a eso, deben traducirse todas sus iniciativas.