El Covid-19 como oportunidad para reinventar La Guajira

La pandemia del Covid-19 ha generado un estado de conmoción general. El mundo se está enfrentando a una de las crisis más impactantes de la historia. Desde la Segunda Guerra Mundial no se vivía un fenómeno que generara un nivel tan alto de preocupación e incertidumbre.

El Covid-19 es la muestra del mundo globalizado e hiperconectado en el que habitamos. Lo que hace pocos meses parecía un problema sanitario en una ciudad lejana en China se convirtió en una crisis que hoy tiene en vilo la salud y la economía del planeta. Rápidamente vimos como los países cerraron sus fronteras, las bolsas de valores se desestabilizaron y los eventos de talla mundial se cancelaron o aplazaron.

Como aspecto positivo, la crisis sanitaria ha unido a la comunidad internacional frente a una problemática común. No hay duda que la articulación ha logrado reducir la dispersión de la pandemia y las medidas exitosas han sido acogidas y replicadas en cada uno de los países donde el virus ha ido llegando. 

En Colombia se reportó el primer caso en la primera semana de marzo, hoy, se reportan más de 4.000 personas contagiadas y 206 personas fallecidas a causa del virus. Hoy no se habla de otro tema que no sea el coronavirus. Por redes sociales se difunde todo tipo de información, los noticieros y medios de comunicación centran sus notas y reportajes en la pandemia y los analistas presentan informes de los impactos negativos del Covid-19 en diferentes sectores.

La Guajira ha sido de los departamentos menos afectados con la crisis, sin embargo, esta ha dejado en evidencia la baja capacidad del sistema de salud para prestar un servicio eficiente a los habitantes. Hoy se reportan 78 camas de cuidados intensivos para adultos en todo el departamento. Es un dato que pocos conocían y que nos tomó por sorpresa. 

La medida de aislamiento preventivo obligatorio ha agudizado la crisis social. La informalidad laboral en La Guajira es una constante. El 90% de la población sale diariamente a rebuscarse. En ese sentido, la cuarentena decretada hasta el 27 de abril será un periodo muy difícil para los guajiros, pero también para el gobierno y las entidades territoriales que no tienen la capacidad de dar mercados y recursos monetarios a todas estas familias y comunidades indígenas.

En ese contexto, la crisis del Covid-19 en La Guajira debe convertirse en una oportunidad para reinventarnos. Esta pandemia puede facilitar el consenso para la solución de problemas históricos del departamento, que en tiempos normales hubiesen sido irresolubles. En esta coyuntura se puede ampliar de manera decidida la capacidad del sistema hospitalario del departamento a partir de los aportes del Estado, empresas privadas y Organizaciones no gubernamentales. 

La crisis y la cuarentena nos ha mostrado que no podemos seguir dependiendo de un solo sector económico, la minería hoy representa el 43% del PIB departamental. Es la oportunidad para co-crear soluciones para fortalecer sectores como el turismo, el comercio formal, la agricultura y la pesca para que estos generen empleos formales y se conviertan en eslabones del desarrollo del departamento.