El cuerpo humano para nosotros los wayuú

El cuerpo humano para nosotros los wayuú tiene un alto nivel filosófico, cosmológico y cultural; el cuerpo humano no solamente está dotado de pensamiento y de sentidos, es todo un complejo de un sistema donde se juntan todas las sustancias que se encuentran en el cosmos, esas sustancias que brotó desde la oscuridad del vientre de la gran madre llamada en nuestra lengua nativa: Sawai-Piushi, Sawa (i) el polvo cósmico de la masculinidad para formar la vida y la sabiduría en una diversidad resplandeciente en todo Süpa´a Jutatui el espacio infinito, el universo; Pi (ushi), tu mamá, ushi es la matriz cósmica donde se mezclaron por primera vez los espíritus de la vida y de la sabiduría para que se convirtieran en materia; ushi´ en la actualidad de nosotros los wayuú es una gran olla de barro donde se cocina nuestros alimentos, remplazados hoy por la olla de presión.

El nacimiento de una mujer wayuú es la reactualización de ese legado de la gran madre: Sawai-Piushi; esta mujer cuando se une con el hombre, en la oscuridad de su vientre empezará a gestar una vida, en esta medida el vientre de la mujer se convertirá en una gran olla de barro, ushi´, donde se estará tejiendo la complejidad del cuerpo humano en medio de un líquido que la ciencia ha denominado amniótico, nosotros los wayuú la nombramos “agua de su hija o hijo”, süinña süchon.

Ahí en ese vientre cósmico de la mujer se juntan por primera vez el equilibrio de la sexualidad, mujer y hombre, siempre el equilibrio y la armonía se hará desde la mujer; para poder llegar a esa armonía se debe hacer desde lo femenino porque en ella se puede juntar la sustancia de la tierra, del aire, del agua, del fuego y del espíritu; ese es el camino para que el tejido del cuerpo esté bien desde el interior de la oscuridad del vientre de la madre y así se pueda reconectar con toda la diversidad de la vida, de la sabiduría y de luces que se encuentra en nuestra abuelamadre tierra. Primero somos espíritu, cuando nuestro padre y nuestra madre se miraron en secreto, por medio de sus palabras llenas de felicidad y amor empezamos a existir en pensamiento, luego nos materializamos por medio de la fusión de sus sexos; en el interior de nuestras madres empezamos a ser una vida acuática en medio de la oscuridad de la noche de su vientre, al nacer dejamos el mundo acuático para hacer parte de otros mundos que existen en nuestra abuelamadre tierra.

En el momento de nuestro nacimiento se entierra una parte del cordón umbilical, este entierro significa que ya hemos sido presentado a nuestra abuela-madre tierra, todo lo que ella me va ofrecer como abuela y como madre servirá para llenar de energía vital a nuestro cuerpo, por eso escoge ciertas frutas silvestres, peces y animales que ayudarán a fortalecernos espiritual y físicamente. No solamente es la leche materna, sino, todas las vidas que se encuentran en nuestro territorio participa y aporta en mi crecimiento y cuidado. Esto es en cuanto el nacimiento.

En cuanto a la muerte sucede igual, el cuerpo humano es una convivencia con múltiples pensamientos y vidas en nuestro territorio, el cuerpo sin vida de un wayuú o de una wayuú se debe honrar por medio de encuentro de las E´iruku, es volver recorrer sus pasos por medio de la palabra y del canto del Jayeechi, los familiares los recordará por medio de la tristeza y de la alegría en medio del olor de la carne asada y del Yotshi, bebida embriagante.