El derecho al espacio público

Ahora que el alcalde anuncia que se acabará el parqueo de vehículos y talleres en las calles de Riohacha, qué bueno sería también que acabara con esa vieja y mala costumbre que tiene la gente en esta ciudad de cerrar las calles cuando se les da la gana, para celebrar fiestas, hacer velorios, parrandas o lo que se les ocurra.

La ciudadanía tiene que entender que el respeto al derecho ajeno es fundamental para una convivencia pacífica, y que por eso existen normas que debemos respetar para no hacer lo queramos en detrimento del derecho de los demás. Tu derecho termina donde comienza el mío, y el espacio público nos pertenece a todos, por eso nadie puede obstruir la libre circulación por calles y andenes. Cuando alguien saca un taller a la calle interfiere con el derecho a la movilidad de peatones y vehículos.

Aquí en Riohacha sí que es normal encontrar talleres, chiveras, peluquerías, ventas y toda clase de actividades que se instalan en los andenes, lo cual genera caos al caminar y ofrece un espectáculo deprimente de desorden que da la impresión de una ciudad caótica en donde nadie respeta la ley. No hay cultura por el respeto al espacio público y por los derechos de los peatones.

Y todo esto pasa en una ciudad que es Distrito Turístico, proyectando una imagen negativa al turista que llega a visitarla.

En buena hora alguien toma el toro por los cachos y va a organizar una ciudad que es un despelote en materia de movilidad y uso del espacio público. Ahora, se ha anunciado una solución al problema pero no se ha dicho cómo se va a hacer. Suponemos que con los talleres no habrá problema, sus dueños tendrán que levantarlos y si no lo hacen intervendrá la fuerza pública para obligarlos. Con respecto al parqueo de vehículos, imagino que la solución es la adoptada en otras ciudades, es decir, establecer unas zonas demarcadas y cobrar, con lo cual el hecho no es que se va a acabar con el parqueo en calles, sino mas bien reglamentar el derecho al uso del espacio público para los vehículos.

En Montería, por ejemplo, funcionan las zonas azules que permiten parquear en la calle pagando una tarifa, lo cual genera ingresos al fisco municipal. Otra solución sería establecer parqueaderos públicos, o permitir la iniciativa privada para que través de concesiones ofrezcan el servicio de parqueo. Cualquiera que sea el esquema que se utilice, público o privado, la medida es buena en cuanto traerá orden a la ciudad, será fuente de ingresos fiscales, mejorará la movilidad y uso del espacio público, proyectará a Riohacha como ciudad moderna en su desarrollo urbano y brindará seguridad a las personas en la circulación por las vías públicas.

Esperemos que el asunto se concrete en acciones y no solamente en buenas intenciones. Riohacha requiere orden y respeto.