El doctor ‘Toño’ Sagbini

Escribir sobre una persona buena es fácil, sobre una mala también, difícil cuando no es ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. Por eso hoy la tengo fácil, porque el de hoy era más bueno que el carajo, era un tipazo, como él muy pocos.

Tuve el inmenso honor de ser su compadre, no de cabuyita, bauticé a su adorada hija y sobrina Ana María, también fui su cuñado porque su digna esposa Teresa Margoth, ‘Tere’ para todos, con sus méritos y dulzura perdió el título de prima y se ganó el de hermana de los descendientes de papá Chemanel y mamá Uchinda, como los hermanos Vidal Martínez llamaban con inmenso cariño a mis padres. Repito, es fácil escribir sobre él y es agradable porque en su hoja de vida pública y privada, muy larga por cierto no hay una sola tacha, es inmaculada. Ese era el doctor Antonio Sagbini Ejaiek el conocido y popular odontólogo ‘Toño’ Sagbini, natural de Calamar pero vallenato raizal desde hace 50 años, el ‘Toño’ que todo el mundo conocía y manoseaba, admiraba y que ría, el que atendía a su clientela y familia de día y de noche con pago o gratis y también con lo que tuviera; por eso, por bueno y altruista no fue rico, pero su riqueza espiritual muy pocos la igualan.

Brilló en la vida pública como coordinador de Salud Oral del Departamento y fue director de Salud con lujo de competencia como todo lo que en su vida hacia; le jalaba a todo, todo lo bueno, era un gran anfitrión, asistía a los círculos sociales más elegantes y se los pegaba como también lo hacía en cualquier tienda de esquina, taller o lote con sus eternos amigos del deporte de la pesquería y la caza Otoniel ‘El bizco Duarte’, Eduardo Pla, los inolvidables ‘El chileno’ y Yadala Muvdi, Eliécer Bustamante, Jorgito Avendaño, Wilson Gómez y Argemiro Joya y su consultorio sirvió de sitio de adiestramiento de los pichones de Odontología, con buen profesor Nicolás More, Ulises Galezo, Miguel Dager, Lorena Portillo, Osvaldo Osorio, Astrid Herrera, Maritza Romero, Flavio Cáceres, Marlene Montero y también compartió como socio con nuestro recordado amigo y pariente Lalo Montero, caso aparte con mi entrañable, recordado, querido y nunca olvidado doctor Roberto Quiroz Moscote ‘El doctor Quiroz’ a quien casi siempre le servía de celestina en sus enredos y amoríos.

Brilló como dirigente deportivo, su consultorio era frecuentado permanentemente por deportistas buscando apoyo y fue miembro de las ligas de Boxeo, Beisbol y Sóftbol, deportes estos dos últimos que practicó hasta cuando un trágico accidente se lo impidió. Los deportistas sufrieron una gran pérdida.

Tere y Ana María: quiero que sepan, que es verdad que se fue ‘El Mono’, tu ‘Mono’ como con tanta dulzura le decías, tu ‘Papi’ ahijada, tu ‘Papi’ irremplazable pero que yo, Doris, Tico, Rolando, Dina y Rafa mis hermanos y tus hermanos siempre esta remos ahí cerca de ustedes, a sus disposiciones. Saben que no es halago, es de verdad de verdad.

Para sus hijos Antonio, Raymundo y mi ahijada Ana María, todos odontólogos especializados, ¡Qué satisfacción para mi compadre Toño!, mis más sentidas notas de pesar y condolencias y desde la distancia un paternal abrazo. Hasta luego compadre, mi querido compadre ‘Toño’, saludos de sus concuñados Orlando y El Chivo y de sus carnales Tico, Rolando y Rafa.

No dije la verdad, mi compadre ‘Toño’ Sagbini era casi perfecto pero con una manchita: cuando estaba en temple y soltaba la lengua, eso era terrible, era una ametralladora y la pobre ‘Tere’ a la fuerza lo cogía y lo metía en el carro llena de pena y lo único que le decía era: ya vas a comenzar, nos vamos y se iban.