El festival: la fuerza de la expresión del pueblo sanjuanero

Así como de costumbre, este año conmemora San Juan del Cesar la edición 43 del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, en la Tarima Juancho Roís, bajo la dirección del Triple A, el plenipotenciario presidente de este certamen folclórico.

Con mucha nostalgia extrañamos al campesino parrandero, al turpial de Pondorito y al indio de oro, quienes hicieron trozos de versos a una mujer conforme, fiel a su repentismo y su bohemia. En este pueblo de realismo mágico, donde se han manchado sus piedras y su arena con versos y poesías. Aquí donde la amistad es como una religión y cantar es parte de nuestra vida y nuestra idiosincrasia. La mujer se parece a una guitarra y a un rosa sin espinas y los hombres son unos galanes empedernidos.

Este es un pueblo hermoso donde nacen nuestras ilusiones desde la falda de la montaña hasta el aroma de una flor. Aquí donde se hacen canciones por inspiración y no por encargos y donde se canoniza la esencia del vallenato raizal con olor a campo, a vaquería y a trapiches.

Ese es San Juan del Cesar, el pueblo que da origen a la fuerza de la expresión de sus habitantes. Emporio de cantos y arpegios, de poetas y cantores, de reinas, artistas y artesanos. Un pueblo donde su gente nace con predisposición genética para cantar y serle útil a la sociedad desde cualquier perspectiva del arte o profesión. Con la más alta pureza del campo y la ruralidad en sus venas y con empoderamiento de lo que sea menester por su tierra. Un pueblo que en su recorrido histórico ha merecido muchos reconocimientos por las glorias que ha parido y que tanto honor le han dado para posicionarlo en la memoria del caribe y el país.

Ese pueblo donde un abrazo sincero y una crítica constructiva y de frente, hacen que, el sanjuanero te entregue el corazón y para siempre su amistad. Un pueblo donde no hay términos medios para la consideración y el aprecio. Donde eres hilo hasta el Carreto y amistad de las que no destiñe o te retiran los afectos. Porque el sanjuanero es noble, benefactor y muy creativo e inteligente, pero espera que la tasa de retorno sea una amistad invaluable también. Pueblo de hombres románticos y soñadores y muy sentimentales hasta la muerte. Esos que han convertido la vida en una canción de cuatro estrofas y que con versos de cuatro palabras, hacen vibrar la sangre en las venas y latir aceleradamente el corazón más arrugado por la tristeza.

Muchos bohemios nacieron en su suelo y la propia bohemia los convirtió en poetas trashumantes que han llevado por la nación nuestras ilusiones, costumbres e idiosincrasia. San Juan del Cesar, es un pedacito de la provincia guajira, bañada por los valles de los ríos Cesar y Ranchería. Ahí donde los hombres llegaron bien temprano al reparto de los talentos. Donde los hogares lo conforman una poetisa o un poeta, un artista o un cantautor, un guitarrista o un acordeonero, un verseador o un compositor. Pero definitivamente, un pueblo que amaina sus penas cantándole a la vida y al amor. Una comarca, una viña de rosas, de mariposas y flores, con un río moribundo y de blancos arenales que hoy le pide pan a la luna para seguir viviendo.

Un pueblo de tropel y lengua larga, donde su calle del embudo, da cuenta de lo ancho para otro y lo angosto para los suyos. Pueblo de luna grande, donde la luna brilla más que el sol y entra a los aposentos del pueblo como testigo mudo de la entrega total del amor eterno entre un hombre y una mujer. Ese es mi pueblo majestuoso y señorial, donde el talento se vierte desde cascadas cristalinas de papel en la búsqueda afanada de su esencia y su origen. Aquí donde nacen las canciones, esas que estiran las arrugas de un acordeón vallenato y empinan a los varones de una botella de licor y los conduce a extasiarse en el más sublime sentimiento de amor y ternura. Aquí donde las musas dan lugar al parto de las canciones más sentidas y con mensajes universales que volverán a cantarle a la navidad, a los padres, a los hijos, a tu cumpleaños y a la madre tierra donde nacimos, con más mensaje que ritmo.

Por eso, te invitamos a la edición XXXXIII del Festival Nacional de Compositores, homenaje en vida a Jorge Oñate y a Rafael