El fin no justifica los medios

Por Guillermo Enrique Ávila Barragán

Esa fue una de las tantas enseñanzas para la vida que nos dejó Carlos Vergara, quien fue rector del Gimnasio Cerromar por más de una década desde su fundación en 1989.

Para muchos de los que pasamos por esta notable institución al enterarnos de tan lamentable noticia,  se nos encogió el corazón al saber que nuestro querido rector,  es una de las tantas víctimas de esta pandemia que indolentemente ha puesto de rodillas a toda la humanidad.

Carlos Vergara, durante una década de rectoría inculcó valores, principios  y mucha disciplina al estudiantado cerromarense, así mismo estableció un modelo educativo novedoso para aquella Riohacha de los años 90,  modelo que 30 años después sigue vigente y ha formado a tres generaciones de la capital del departamento de la Guajira.

Son muchos recuerdos de Carlos, los que hoy se nos cruzan , para aquellos 56 alumnos que fuimos parte de esos primeros tres cursos con los que inició el colegio en febrero de 1989, ubicado en una sede campestre que por ese entonces era alejada de la ciudad, donde los recursos eran escasos pero las ganas de educar eran infinitas y de la mano y tesón de Carlos Vergara fue creciendo poco a poco ese proyecto educativo hasta lograr tener el ciclo completo de primaria y secundaria.

En 1992 se graduó la primera promoción de bachilleres del Cerromar, de la cual hice parte; sólo tres años compartimos con Carlos Vergara,  pero estos bastaron y fueron suficientes para recibir enseñanzas tan valiosas y contundentes como “el fin no justifica los medios” que en una sociedad permeada por tantos flagelos y tentaciones se convierte en un principio ético y moral para no  dejarse tentar ante todo tipo de situaciones laborales, personales o sociales que afrontamos todos los días.

Si me pidieran definir a Carlos Vergara con una palabra yo diría que firmeza, dado que fue un hombre con un discurso firme y coherente durante toda su vida, digno de admiración.

Hoy sólo me queda expresar todo mi agradecimiento a Carlos Vergara, por todos esos principios y valores inculcados, que 30 años después todavía recuerdo y aplico todos los días en mi ejercicio  de vida profesional y personal.

A su familia, su esposa Marina Gomez Tarazona, sus hijos, Carlos Mauricio, Catalina, Jorge  Eduardo, Juan Pablo y  nietos, un fuerte abrazo de esa gran familia Cerromar que ayudó a forjar y formar, Carlos Vergara.

Mucha fortaleza y aceptación más no resignación, en estos momentos tan difíciles, donde las circunstancias actuales nos han impuesto un adiós sin adiós.