El futuro del sector agropecuario

Lo mismo en materia de política económica o inversión social, en agricultura y ganadería también hay diferencias entre la prédica del plan de desarrollo y la conducta del ministerio del ramo.

Si la línea general, sean cuales fueran los motivos, opera para que difieran el diagnóstico y sus soluciones, resulta difícil que una excepción honrosa no saque la cara por el gobierno. Pero claro en el entendido de que el titular del despacho (estamos hablando del ministro de Agricultura) ministro, jefe de departamento administrativo, director o gerente de instituto o empresa del estado estuviera animado por la voluntad de impulsar iniciativas de rango administrativo o técnico.

Ahora, más grave que transitar una ruta que divorcia a los programas de sus objetivos y causes, es justificar la presencia dentro de una jerarquía con el fin de lograr propósitos que no se confunden, propiamente, con el patriotismo que se exige a los altos funcionarios.

Eran ambiciosas las metas relativas a la adecuación de tierras, inversión en riego, explotación del potencial agrícola, localización de los distritos, ampliación de los planes de drenaje y participación de los usuarios en el cumplimiento de todos estos programas. De tanta ambición oficial muy poco se ha visto traducido en realidad, sin que la opinión sepa por qué la indolencia de la cabeza de una política tan significativa para el desarrollo nacional, ha recibido más premios que sanciones.

En La Guajira, por ejemplo, se desvanecieron las construcciones de los distritos de riego del ranchería y de San Juan del Cesar, y ya no es el gobierno el que los construirá si no supuestamente el sector privado por el sistema de concepción, eso no sería lo ideal, pero bueno, lo importante es que estas planificaciones que se han dado desde hace más de dos décadas, sean una realidad. ¿Por qué no se construye la segunda etapa de la represa, con los dineros que le entran al sector agropecuario por concepto del uno por mil que serán más de 5.1 billones de pesos, sería una solución para pensar en grande en el desarrollo agrícola y ganadero en el sur de La Guajira, en cumplimiento al decreto 1987 de 2013? Si el nervio de la construcción de la represa del ranchería eran esos distritos, para el crecimiento económico de nuestro Departamento y así existe un sinnúmero de proyectos en el país, como los besotes en el Departamento del Cesar, entonces ¿Cuál es el futuro del sector agropecuario?

Gremios, medios de comunicación, dirigentes políticos y simples ciudadanos se pronuncian, a cada momento, en contra del desdén con que se trata al sector agropecuario. Si algo ha conquistado, pese a todas las adversidades, se debe a los esfuerzos heroicos de agricultores y ganaderos y no a la acción del gobierno. Nunca antes el sector agropecuario había decrecido tanto en el PIB Nacional como en la era del 2008 al 2012. En el 2008, el crecimiento del sector fue del 1.2% pírrico del PIB Nacional, que no se le podría llamar crecimiento si no decrecimiento. Desde el año 2009 al 2012 el decrecimiento en el PIB Nacional estuvo en el sector agropecuario en el 2.3% y en el último año ha tenido un leve crecimiento del cual no podemos cantar victoria.

Entonces, cuando más necesitaba el país que su tierra produjera, que su ganadería se intensificara, que el crédito agrícola se incrementara, que el campesino encontrara incentivos para no abandonar el campo y que los colombianos no nos viéramos abocados a importar productos tan caros a nuestra tradición de cultivadores, nos topamos con una gestión ministerial mucho menos que opaca. El precio del arroz, por ejemplo, se ha duplicado. Consecuentemente la pobreza ha aumentado en varios puntos porcentuales y, cabe, entonces, llamar la atención, señalar con vehemencia que el ministro de Agricultura parece empeñado en multiplicar los pobres de este país. Precisamente cuando debería estar haciendo todo lo contrario.

Tenemos que concluir, por fuerza de los hechos, en que la fortaleza oculta de Colombia resiste todas las tormentas, las violencias y los flagelos que caen sobre ella. Siendo así, con mayor razón soporta la displicencia de sus más encumbrados dirigentes, mucho de los cuales no salen del convencimiento de que los episodios que demeritan su tránsito por la vida pública pasan a ser material de archivo de sus críticos. Olvidan que la crítica deshace el utópico avalúo de las propias vanidades. Con todos estos análisis, ¿el futuro del sector agropecuario cuál es?