El futuro

El panorama es sombrío para La Guajira, donde el futuro de nuestro departamento es bastante oscuro. Iniciando con el gobernador Nemesio Roys a quien le ha tocado coger al toro por los cachos, primero con la pandemia y segundo con la crisis económica que cada día comprime más a la península. El panorama financiero es bien oscuro, por un lado, lo más seguro es que tendrá que declararse en quiebra por insolvencia en las cuentas por pagar, lo que obligaría a La Guajira a la entrada en la ley de quiebras o Ley 550. 

Por otro lado, están los embargos por cuenta de la Universidad de La Guajira, donde los recursos que entran como propios están totalmente comprometidos con la universidad y el claustro universitario, como estos recursos no son suficientes por la cuantía del embargo, están acudiendo a otras cuentas que son inembargables. Que ya el señor gobernador llamó a extras a la Asamblea para la reestructuración de pasivos que es lo mismo que la Ley 550, donde el departamento tiene cuentas por pagar más de medio billón de pesos. Se excluyen los recursos de regalías en esta restructuración de pasivos para que no influya en la inversión en obras para el desarrollo de La Guajira. No hay otra salida señor gobernador, es la única viable para el Departamento. 

El Índice Departamental de Competitividad (IDC) que siempre es publicado, mantiene a La Guajira en el puesto 24 de 26 departamentos incluidos en la medición. Increíble, no hemos mejorado. Si no tenemos una competitividad acorde con las variables de producción ¿Cómo va a crecer la península en el sector productivo de la agricultura y la ganadería? ¿Dónde está el emprendimiento? Así de esta manera, La Guajira será cada día un Departamento muy pobre, donde sus riquezas se volatizaron y pareciera que estuviéramos viviendo la época de la Comisaría y de la Intendencia. ¿Y qué decir de la industria? Ahí continuamos en cero. 

El futuro de La Guajira, no solo está en lo que está sucediendo, si no en lo que viene con sus recursos naturales, que han sido su fortaleza para bien o para desdicha. Mis queridos lectores el último balance de la Unidad de Planeación Minero Energética –Upme – de lo que es el Balance del Gas Natural en Colombia para el período 2016 – 2025, La Guajira con Chuchupa producía en el año 2005, 5.500 millones de pies cúbico diarios de gas y hoy produce el mismo pozo 1.500 millones de metros cúbicos diarios de gas y cuando llegue la producción a 1.300 millones de metros cúbicos, cosa que está muy cerca, Chevron le entrega Chuchupa a Ecopetrol. Solo nos salva que los recientes hallazgos, especialmente el campo Molusco, sean promisorios como el de Chuchupa en producción. De lo contrario la desolación será total para La Guajira, no solo en regalías, sino en el mismo consumo interno. 

Y para terminar, Cerrejón ha contemplado el Plan de Cierre de la Mina (PCM), que se inició en un plan preliminar de cierre en el año 2016 y que va dirigido en tres dimensiones: Física, con la infraestructura e instalaciones; Social, partes afectadas e interesadas y Biológica, correspondiente a la fauna, flora y agua superficial. Este plan de cierre puede terminar de 15 a 10 años en un borrador, de 10 a 5 años detallados y de 5 a 0 años final. Esto contempla el panorama más sombrío para La Guajira, cuando llegue el año 2030 y finalice la operación minera en 2034. Adiós regalías por carbón y más de 10 mil familias serán afectadas por el cierre de la mina.

¿Cómo prepararnos para esta debacle? Necesitamos que la Universidad de La Guajira, la Cámara de Comercio que lidera al sector gremial, el Sena, los intelectuales –que en esta parte del país, siempre son tratados como loquitos, debido a la inversión de valores– el gremio organizado de Maicao, la clase dirigente que ha dado tantos saltos al vacío, deponga sus intereses personales por el bien de nuestro departamento y la academia en sí, le apliquemos sinergia y reingeniería a todos los procesos, para encauzar a la península por una nueva ruta y un nuevo norte. El turismo, la producción agrícola y ganadera, la energía eólica, la represa del Ranchería y sus distritos de riegos, deben ser las nuevas brújulas para llevar al departamento a puerto seguro.