El grupo de los 40

Por José Aponte M.

Carita e Chavo o Ramón ‘Monche’ Roys, para esa época, era un niño gordito, moreno y cara redonda, de ahí el sobrenombre, como buen Roys, avispao y enchollao, que se le ocurrió ir a su colegio El Padilla, a cogerse unos cuestionarios de unas previas con tan mala suerte que lo pescaron con las manos en la masa. Pa’ qué fue aquello, expulsión, sentenció el rector, un boyacense camandulero y casi cura, pero la situación se agravó más cuando le preguntaron a que había ido a esos lugares tan lejos y él ingenuamente dijo que había ido a satisfacer sus deseos sexuales, practicando la zoofilia u onofilia. Un sacrilegio para el cachaco rezandero y reafirmó la expulsión sin tener la menor idea de que esa decisión provocaría la solidaridad de 23 compañeros que resolvieron renunciar a los estudios y acompañar al amigo caído en desgracia. Ellos fueron: ‘El Viejo’ Sánchez, Lucky Cotes, Enriquito Zimmerman, Numas Daza, ‘El Negro’ Gómez, ‘Chema’ Pérez, ‘El Negro’ Gutiérrez, Aquiles Cuán, Bonivento, Rubén Gómez, Vanbrieken, Édgar Ferrucho, Karey, ‘Chicho’ Vanegas, Eneldo Brugés, Julio y Édgar Zubiría, Carlos Cotes, William Robles, ‘Foncho’ Romero, ‘El Cocha’, Mario Meza y Luis Sierra.

 Este grupo solicitó su admisión a la Divina, pero la situación se empeoró porque Enriquito, empujado por ‘El Viejo’, le dio una muñequera a un profesor cienaguero que encontró por los lados de La Marina y ‘El Viejo’ en vez de evitar lo que le decía era “dale Quito, dale”, la cosa se puso más fea y el padre Tarcisio no quería ni verlos; fue entonces cuando se me ocurrió hablar con el secretario de Educación que vivía conmigo y comíamos juntos y era el papá de mi hermano Augusto y se llamaba José Manuel Aponte Marzal, también mi papá y contarle lo que estaba pasando e inmediatamente fue donde Tarci y le pidió el favor; el padre aceptó, pero con matrícula condicional porque “esos demonios no van a perder a mis angelitos”. Pero que va, los diablitos, se portaron tan bien, pero cada vez que trataban de hacer cositas, Tarci los amansaba levantándolos a fuete con un llavero de bolitas metálicas que pegaba más duro que el carajo.

Nosotros éramos 16 angelitos y llegaron 24 diablitos que nos entendimos, especialmente yo, que estaba aburrido de tanto rezo de Varo, Pino y Gaby y los cambié por el  ‘Indio’ Martínez, ‘Chema’ Pérez, Lucky Cotes, Enriquito y ‘El Viejo’ que me hacía el cuarto en El Aurora con mi novia Ana Clara Webber, la flor más bella que tenía el jardín de Riohacha, la hija de Cotorrón y Casta Plata. Fue un año inolvidable, maravilloso.

 Esa es la historia de los famosos 40, de los cuales ya solo quedan 24, porque 16 se fueron a buscar a Dios, quedando entre los vivos Julio Manjarrez, mi hermano Augusto ‘Tico’, Lisabdro Pitre, Édgar Ferrucho, Asdrubal Henríquez, Leovigildo Illidge, Gaby ‘El Gaston’ Romero, el eterno ‘Viejo’ y yo, entre otros.

 Se me hace muy largo enumerar los fallecidos, para ellos mi eterno agradecimiento por haberme tenido, como los tuve yo a ellos, como   un gran amigo. Descansen en paz y muchos años para los vivos si nos salvamos de esta.