El Legado de Armando Samper Gnecco

Norman Borlaug fue un ingeniero agrónomo que dedicó su vida a la investigación, considerado el padre de la agricultura moderna y la revolución verde; por introducir las semillas híbridas a la producción agrícola, con un gran incremento en la productividad. Con sus ensayos y mejoramientos genéticos, principalmente en los cereales, contribuyó a la seguridad alimentaria y a salvar millones de personas, principalmente en el continente Asiático. 

En reconocimiento a su gran contribución en el campo de la agricultura, le fue concedido el Premio Nobel de la Paz. Guardadas las proporciones, Armando Samper Gnecco, ingeniero agrónomo, también dedicó su vida al desarrollo de la agricultura en América Latina. Se afirma de parte del gremio de agricultores y empresarios de la agroindustria, que fue el de más visión en el Ministerio de Agricultura. 

Su brillante carrera como investigador lo llevó a formar parte de importantes organizaciones a nivel regional. Director general del Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA), Subdirector de la FAO para América Latina, Presidente y miembro fundador del Centro Interamericano de Agricultura Tropical (Ciat), Director del Centro de Investigación de la Caña de Azúcar (Cenicaña). 

Dejó un legado muy importante para los empresarios y agricultores del país, como principio de conducta directiva para compartir, del cual tomamos los siguientes apartes: “Trazar una política, señalar objetivos y concretar metas, mirar siempre adelante con confianza en el futuro. Solo la autoridad moral permite ejercer el poder como una oportunidad para servir a los demás. La impaciencia es mala consejera cuando se trata de transformaciones institucionales. Los hombres crecen frente al reto de las cosas importantes y difíciles. Lo importante es cumplir con el deber, dejar que nos juzguen por lo que hicimos y no que nos acusen por lo que dejamos de hacer.

 Decidir si es necesario contra la opinión autorizada de nuestros consejeros de confianza cuando hay que salvar un principio que contenga los ingredientes de una nueva revolución”. Como la llamó William Gaug, una revolución verde. Esto es lo que deben hacer nuestros Ministros de Agricultura, como un precedente, fomentar una política agropecuaria para incrementar la producción nacional, evitando las importaciones en detrimento de la economía de los pequeños y medianos productores del país.